Del original de 1959 al icono digital: 25 años de diseño MINI en el Grupo BMW
Pocos vehículos en la historia del automóvil han logrado mantenerse prácticamente inalterados durante cuatro décadas.
Cuando Sir Alec Issigonis trazó en 1959 el Mini clásico, creó una obra maestra de la eficiencia orientada al aprovechamiento óptimo del espacio, con proporciones ultracompactas, voladizos cortos y una dinámica ágil de conducción que se convirtió en leyenda.
Sin embargo, al filo del nuevo milenio y tras la adquisición de Rover en 1994, el Grupo BMW se encontró ante una cuestión existencial fundamental: cómo reinventar una leyenda del diseño sin perder su carácter ni su espíritu original.Con motivo del cuarto de siglo del lanzamiento del MINI de la era moderna, el Grupo BMW ha publicado el documental de seis minutos «Del original al original: 25 años de diseño MINI» en su canal oficial de YouTube .
Adrian van Hooydonk, director de Diseño del Grupo BMW, y Holger Hampf, director de Diseño de MINI, desvelan bocetos de época, decisiones clave y reflexiones personales que explican cómo un ingenioso coche compacto se convirtió en un icono de estilo de gama alta capaz de despertar pasiones a nivel internacional.Tras la compra de Rover, los equipos de diseño de Múnich y del Reino Unido abrieron un intenso concurso de propuestas en el que se exploraron diversas respuestas, desde una evolución directa del concepto original hasta una reinterpretación totalmente deportiva y orientada al segmento premium.
El reto residía en evolucionar el modelo hacia los estándares modernos de seguridad, confort y tecnología sin caer en la simple imitación del pasado.
Según explica Adrian van Hooydonk, el Mini se mantuvo prácticamente sin cambios durante 40 años, por lo que la tarea de los diseñadores era preservar su esencia al tiempo que lo llevaban hacia una nueva era, no como una copia, sino como el nuevo MINI con todas las características distintivas de la marca.Nuevos códigos icónicos CopilotoEl resultado presentado en 2001 no solo consolidó un éxito comercial inmediato, sino que logró asimilar los rasgos fundamentales de la marca —como los faros redondos, las proporciones compactas y la inconfundible sensación de karting— y complementarlos con un fuerte componente de personalidad y personalización.
A lo largo de estas décadas, el MINI de la era BMW ha creado sus propios puntos de referencia y elementos entrañables que hoy en día los propios aficionados echan de menos si no están presentes.
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