Ocho años de agravio: la factura que Sánchez deja en Andalucía
Pedro Sánchez ha cumplido ocho años en Moncloa y a pocas semanas de su reválida toca pedir la factura .
En Andalucía las cuentas no salen.
Sus dos legislaturas, especialmente esta última que acaba de liquidar, se han nutrido de promesas incumplidas que han desequilibrado aún más el mapa nacional.
Por un lado han estado sus socios de investidura, independentistas catalanes y vascos, con trato de favor en las negociaciones y prebendas a cambio de votos ; por el otro, esos territorios en manos de su oposición que han sufrido un trato desigual.El presidente ha sido presa de sus pactos de Gobierno tanto el nacional como los autonómicos y su gestión ha perpetuado e incluso ampliado las diferencias.
El sur ha pagado en parte ese peaje con un trato dispar que ha incidido en la mayor parte de sus áreas y de manera transversal.La región andaluza ha sido castigada con una infrafinanciación evidente y reconocida, con la desconexión ferroviaria (y el trágico episodio de Adamuz), la marginación en dependencia y en el desarrollo de la red eléctrica y la nula acción en política de vivienda protegida.
Narcotráfico, red de carreteras, inmigración, obras hidráulicas, estrategia medioambiental, cultura y patrimonio...
Estas son las principales deudas que deja el líder socialista y que se quedaron en el cajón de asuntos pendientes.La infrafinanciación autonómicaLa desigualdad en el reparto de los fondos públicos recaudados a través de los impuestos se erige como la gran reclamación de la Junta, una demanda que se remonta a la caducidad de un modelo ya obsoleto a principios de la década pasada.
Son más de doce años pidiendo, desde todas las tribunas del arco parlamentario, una financiación justa para sufragar los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia, etc.).Cada año, Andalucía deja de recibir 1.522 millones de euros , aunque la independiente Fedea elevó esa cifra a 1.634 millones: lo que deja de recibir si se ajusta a la media nacional.
El actual SFA se aprobó por vez primera en 2009 con Zapatero, y ni Rajoy ni ahora Sánchez, con la sevillana Montero como ministra de Hacienda, han sido capaces de acabar con esta discriminación.Este año al fin se ha querido aprobar un nuevo sistema, pero ha sido negociado bilateralmente entre PSOE y Esquerra Republicana como pago a la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat.
Este método supone que un andaluz recibe 244 euros menos al año que un catalán.
Sólo ha tenido el respaldo de Cataluña y las Islas Canarias.
Ahora queda en 'stop'.La desconexión ferroviariaLa manifestación más evidente e ilustrativa de la dejadez del Gobierno en este último mandato es la conocida desconexión ferroviaria.
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