Ceuta en la mirada y en el corazón
Nací en Ceuta.
Soy ceutí, 'caballa'.
Allí me crié y solo por designios de mi profesión debí marcharme de la ciudad, pero ningún año he dejado de ir allá.
Sigo familiar y sentimentalmente unido a mi pueblo.
El día 27 del pasado julio iniciaba allí mis vacaciones, marchándome el 20 de agosto.
He sido testigo directo de todo el desastre que aún continúa y agravado, pero mi mirada y mi corazón siguen allá.
Allá sigue una brava ciudadanía que vive bajo enorme tensión social, económica, de seguridad y, sobre todo, existencial, emocional, envueltos por una duda terrible y que les oprime con relación al futuro de sus hijos, de sus trabajos, de sus familias, de sus casas, en definitiva, de sus vidas; la que disfrutaban hasta el 29 de julio pasado.
La ciudad necesita, además de ver que las soluciones comienzan a tomar forma y se van plasmando sobre el terreno, signos externos firmes y determinados de apoyo a su españolidad y a su futuro, señales que sean inalienables.
Y, ante todo, que vean que la situación de la ciudad no cae en el olvido con el paso de los días, con la inminente llegada del otoño.Me duele Ceuta, mi pueblo, pero más me duele España en manos de quienes son capaces de provocar tal caos y más división entre los españoles.Fernando Del Olmo Ochoa .
MadridEl país de los imputados invisiblesUn año en la Sorbona da para mucho: pulir el francés jurídico, extraviarse por el Barrio Latino y descubrir que España muda de rostro según quién la narre.
Desde París, Pedro Sánchez se yergue como el progreso puro: modernidad, resistencia y convivencia.
Ese siseo que aquí nos sobresalta cada amanecer en la radio suena a eco de otro hemisferio.
Una España de escaparate, un barniz que en Sevilla ni el noticiario más benévolo lograría sostener.Pienso en la flotilla hacia Gaza.
Mientras fue gesto, símbolo e imagen, hubo ovación en París.
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