La legislatura más dura de Juanma Moreno estrena curso en un clima preelectoral
Después de un pico de cortisol, el cuerpo experimenta una fase de bajada o recuperación en la que intenta regresar a su estado de equilibrio natural.
El estrés, superado, abre la puerta a esa nueva fase donde la inevitable caída de la energía conduce a un periodo calmo para ajustar el organismo.
Andalucía ha vivido un año, amén de las plagas bíblicas (terremotos, incendios, tormentas, accidentes), tremendamente convulso en lo político que alcanzó su cima con las elecciones autonómicas… y hasta dispuso de una doble cumbre durante el periodo de negociación entre PP y Vox y la firma del pacto de Gobierno.Desde ese día en que Juanma Moreno y Manuel Gavira se dieron el apretón de manos, la actualidad parlamentaria se ha reducido a la mínima expresión, con el vacío propio de la canícula, periodo seco y terreno yermo para la dialéctica.
A ello se ha de unir la lógica parálisis con motivo de la campaña electoral, la celebración de los comicios y la resaca de los resultados.
En total, casi cuatro meses al ralentí, posibilitados en gran parte porque el Ejecutivo anterior dejó el año encarrilado con la aprobación de los presupuestos y las últimas leyes.
Fue la gran ventaja de contar con el poder del tiempo y la agenda.Pero este curso político va a ser muy diferente.
Ya viene envuelto en un aroma cargado, con fuerte olor preelectoral .
Este periodo 2026-27 culmina con las elecciones municipales y, antes o después, serán las generales.
En ese marco, entre lo local y lo nacional, se moverá gran parte del juego sobre el tablero andaluz.Andalucía, frente al bloqueo centralNo obstante, en este ambiente saturado de presión, tensión y crispación, el primer examen será para los coaligados Partido Popular y Vox, Juanma Moreno y Manuel Gavira.
De esta relación dependerá la salud del Ejecutivo autonómico, de su capacidad para encontrar lugares comunes desde sus posiciones individuales.No existen precedentes en Andalucía y apenas son referentes ni extrapolables los de otras regiones, así que este matrimonio se empieza a construir justo ahora, y muy ilustrativos serán los pasos iniciales.
No ha existido -prácticamente no ha dado tiempo-, roce alguno entre los 'partners', y cada cual ha seguido marcando su propio perfil : moderado Juanma, más agresivo Gavira, aunque asumiendo un rol más institucional y con el aura del poder.
Ya no hay mayoría absoluta, pero en cambio es el Gobierno con mayor representación parlamentaria de la historia de Andalucía.Sus puntos débiles, los de fricción , ya los están intentando aprovechar desde la oposición, noqueada en los comicios y 'resucitada' por esa nueva alianza del bloque conservador que tanto necesitaban para armar su nuevo discurso.
La izquierda debe decidir ahora qué quiere ser en esta legislatura tras el fracaso del 17M.
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