PSOE y Frente Amplio se juegan el Senado mientras las negociaciones siguen encalladas
El PSOE y las formaciones que impulsan el Frente Amplio dieron este domingo los primeros pasos para explorar una posible alianza electoral en el Senado, aunque el encuentro concluyó sin avances concretos.
La reunión, aunque no dio lugar a ningún acuerdo firme, sirvió como primera toma de contacto entre las partes, que buscan estudiar fórmulas de cooperación para evitar la fragmentación del voto progresista en las próximas elecciones generales.
Las conversaciones continuarán en los próximos días, con el calendario electoral como principal condicionante.
El acercamiento se produce en un momento de incertidumbre para la izquierda, cuyas organizaciones todavía no han conseguido cerrar un acuerdo sobre la configuración definitiva de la candidatura conjunta al Congreso.
Las diferencias entre Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar, junto con las dudas sobre la participación de Podemos, acentuadas aún más si cabe tras su acuerdo de cooperación con ERC, mantienen en un punto delicado las negociaciones del Frente Amplio.
Pese a ello, el Senado ofrece un terreno específico para explorar acuerdos sin necesidad de resolver previamente todas las discrepancias sobre los liderazgos y el reparto de puestos en la Cámara baja.
El objetivo de las formaciones es estudiar cómo coordinar las candidaturas con las distintas fuerzas progresistas en aquellas circunscripciones donde una lista unitaria pueda mejorar sus posibilidades electorales.
Por ahora, sin embargo, no se han concretado territorios, nombres ni fórmulas de reparto.
El encuentro de este domingo debe interpretarse, por tanto, como el inicio de una negociación que todavía tiene un recorrido por delante.
La unidad como estrategia electoral La posible colaboración responde a las particularidades del sistema electoral del Senado.
En la mayoría de las provincias se eligen cuatro senadores y cada elector puede votar hasta tres candidatos.
Este modelo suele favorecer a la candidatura más votada, que habitualmente consigue tres escaños, mientras que la segunda obtiene el restante.
En ese contexto, la presentación de listas separadas puede perjudicar a las formaciones que comparten un electorado similar.
Una candidatura coordinada permitiría concentrar apoyos y competir en mejores condiciones frente al Partido Popular, que actualmente cuenta con mayoría absoluta en la Cámara alta.
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