Cristina Garmendia, exministra con Zapatero: "No debería ofrecerse altas responsabilidades a personas que sólo han hecho política"
La científica y empresaria Cristina Garmendia (64 años, San Sebastián) llevaba años dedicada a la biotecnología cuando José Luis Rodríguez Zapatero, en 2008, llamó a su puerta. Presidía la patronal del sector, había fundado empresas y conocía mejor un laboratorio y un consejo de administración que un escaño del Congreso. Aceptó convertirse en ministra de Ciencia e Innovación sin haber hecho carrera en un partido y, 15 años después de abandonar el Gobierno, sigue convencida de que esa falta de experiencia política fue una de sus mayores fortalezas . Hoy preside de manera altruista la Fundación Cotec (una organización privada que promueve la innovación como motor del desarrollo económico y social y elabora propuestas para mejorar las políticas públicas), forma parte del consejo de administración de CaixaBank y continúa al frente de proyectos empresariales relacionados con la innovación.
Esa trayectoria, antes y después de su paso por el Ejecutivo central, explica una de sus afirmaciones más rotundas durante la charla de casi una hora en la sede de Cotec, en el centro de Madrid. “La política profesional, únicamente política, está coja”, lanza. Garmendia sostiene que las máximas responsabilidades públicas no deberían recaer en personas que solo conocen la política desde dentro de un partido. “No debería ofrecerse altas responsabilidades políticas a personas que solo han hecho política”, afirma. Haber pasado por la empresa, la universidad o la investigación no garantiza gobernar mejor, pero sí aporta, a su juicio, una mirada más amplia sobre los problemas que hay que resolver desde el Estado.
El momento más rotundo de la conversación llega cuando se le pregunta por las informaciones que en las últimas semanas han situado a Zapatero en el centro de la actualidad por supuesta corrupción . Responde que solo sabe lo que ha ido viendo en los medios y que necesitaría una “conversación” con él, para poder tener una “opinión” firme aunque sí dice formar parte del “grupo de personas muy sorprendidas”. Se corrige sobre la marcha : “No sorprendidas, muy sorprendidas”. No añade nada más. Garmendia coincidió con Zapatero entre 2008 y 2011, cuando el PSOE dejó la Moncloa tras perder las elecciones generales de aquel año. Tras el paréntesis, la conversación vuelve a analizar cómo funciona realmente la política cuando se apagan los focos.
No habla desde el desencanto. Al contrario. Si algo reivindica de su paso por el Gobierno es la utilidad de la política . “La solución a los problemas pasa por la política”, considera. Haber ocupado un ministerio le enseñó que cada jornada cuenta y que las reformas únicamente salen adelante si se piensan con perspectiva. “No puedes trabajar pensando en que vas a salir; tienes que trabajar pensando en que vas a permanecer para siempre”, aconseja. Aunque un ministro pueda caer mañana, las políticas públicas tienen que diseñarse como si fueran a durar décadas.
También desmonta el tópico de una política reducida al ruido y la bronca. Reconoce que esa crispación existe y ocupa casi todo el escaparate, pero asegura que detrás hay otra realidad: equipos que negocian, diputados que buscan acuerdos y conversaciones discretas.
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