Los desguaces exigen a Wallapop verificar a los vendedores de recambios tras una oleada de estafas
El sector del reciclaje de automoción en España a través de la Asociación Española de Desguace y Reciclaje del Automóvil (AEDRA), que agrupa a más de 600 Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) en todo el país, ha trasladado una petición formal a Wallapop para exigir un control más estricto sobre los vendedores de recambios usados que operan en su «marketplace».
La alarma en el sector salta tras la proliferación de anuncios fraudulentos en los que estafadores usurpan la identidad, fotografías y datos fiscales de desguaces legalmente constituidos.
Mediante este engaño, captan compradores, emiten facturas proforma falsas y cobran transferencias bancarias por piezas que jamás llegan a entregarse.
Cinco exigencias clave a la plataformaPara frenar esta ola de fraudes, AEDRA plantea un paquete de medidas concretas que abarca la comprobación de la identidad de los perfiles que comercializan recambios con frecuencia, la exigencia de aportar el CIF, los datos de contacto y el número de autorización como CAT para vender repuestos de forma profesional, la creación de un apartado exclusivo para repuestos comercializados por CAT autorizados, la eliminación con rapidez de los anuncios y perfiles detectados como fraudulentos, y la habilitación de una vía prioritaria y específica para que los desguaces puedan aportar pruebas e informar de suplantaciones.
Germán Catoira, presidente de AEDRA, aclara que no piden que se cierre la puerta a la venta de recambios en Wallapop, sino «que se identifique claramente a quienes los venden profesionalmente y que exista un control que permita distinguir a un CAT autorizado de quien utiliza su identidad para cometer una estafa».
Pérdidas económicas y daño reputacionalLas modalidades de estafa van desde ofertas en la propia plataforma hasta sofisticadas clonaciones de portales web corporativos.
Los estafadores atraen a las víctimas ofreciendo recambios muy cotizados a precios sensiblemente inferiores a los del mercado.
Una vez iniciado el contacto, envían facturas con la imagen corporativa del CAT suplantado y solicitan el pago en una cuenta bancaria ajena a la empresa.
Las repercusiones económicas para los usuarios y reputacionales para las empresas son de gran calado.
Javier Goñi, responsable de Desguaces y Recuperaciones Valdizarbe, señala que han atendido «cientos de llamadas de perjudicados por operaciones falsas cuyos importes oscilan entre los 700 y más de 3.200 euros».
Por su parte, Jon Ceberio, de Desguaces Vidaurreta, advierte del grave menoscabo de imagen que sufren los desguaces «cuando las víctimas asocian nuestras marcas al fraude».
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