Richard Feynman: “El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar”
Richard Feynman condensó en una frase pronunciada en Caltech en 1974 uno de los problemas más incómodos del pensamiento humano: “El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar”.
Ocurre que no hablaba simplemente de mentir, sino de algo más difícil de detectar: nuestra capacidad para convencernos de que tenemos razón, seleccionar las pruebas que nos favorecen y encontrar explicaciones para las que nos contradicen.
La historia de la ciencia ofrece ejemplos espectaculares de fraude, y la solución de Feynman era tan sencilla de formular como difícil de practicar.
El primer principio.
La frase, como decíamos, procede del discurso de graduación que Feynman pronunció en el California Institute of Technology en 1974, posteriormente conocido como “ Cargo Cult Science ”.
El Nobel de Física estaba intentando definir la integridad científica y llegó a una conclusión que iba mucho más allá del laboratorio: “El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar”.
Su advertencia partía de una paradoja fascinante : solemos preocuparnos por detectar las mentiras de los demás, cuando una de nuestras mayores vulnerabilidades está dentro de nosotros mismos.
Podemos interpretar selectivamente los datos, restar importancia a aquello que contradice nuestras expectativas o incluso aferrarnos a una explicación simplemente porque llevamos demasiado tiempo creyendo en ella, todo ello sin necesidad de mentir conscientemente.
En Xataka Estudiar de memoria parece buena idea hasta que lo olvidas.
El método Feynman apela a tu comprensión no a tu memoria Porque ser honesto no basta.
La integridad científica que defendía Feynman exigía algo más incómodo que decir la verdad: obligarse a mencionar también los datos que podrían invalidar una teoría, las explicaciones alternativas y cualquier circunstancia que hiciera dudar de una conclusión.
De ahí que su consejo pueda entenderse como una especie de inversión del sesgo de confirmación : en lugar de acumular razones para demostrar que tenemos razón, buscar deliberadamente aquellas que podrían demostrar que estamos equivocados.
La confianza tampoco garantiza nada, principalmente porque una persona puede estar absolutamente convencida de una idea falsa.
Precisamente por eso, admitir “puedo estar equivocado” no representa para Feynman una debilidad intelectual, sino una condición para acercarse a la verdad .
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