Moreno Bonilla abre el curso acorralado por los rectores de la universidad pública mientras premia a la privada
Miguel Ángel Heredia Díaz 17/09/2026 - 07:17 Juanma Moreno Bonilla en el acto de apertura del curso académico. EP
El curso universitario 2026-2027 ha arrancado esta misma semana en Andalucía , tras su inauguración oficial el pasado 11 de septiembre en Granada, marcado por una indignación clamorosa. Durante el acto, Moreno Bonilla se vio acorralado por los rectores andaluces, quienes le exigieron de forma unánime y sin rodeos la financiación que por derecho corresponde a los campus públicos. Mientras las diez universidades públicas andaluzas se ven ahogadas por la falta de recursos de la Junta, el Ejecutivo autonómico, con la complicidad y el apoyo ideológico de Vox, sigue premiando al negocio de la educación privada, con titulaciones que rozan los 15.000 euros anuales y facilidades normativas sin precedentes.
Esta política de recortes e infrafinanciación ejecutada por Moreno Bonilla no es una gestión deficiente aislada; responde a un modelo ideológico que imita punto por punto la hoja de ruta privatizadora de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Moreno Bonilla se ha convertido en el alumno aventajado de Ayuso: mientras ella desmantela el sistema universitario madrileño, el presidente andaluz estrangula la red pública, provocando la salida de tres universidades andaluzas del Ranking de Shanghái en tan solo un año y amenazando con destruir el mayor instrumento de igualdad de oportunidades de nuestra tierra.
La degradación que padece la enseñanza superior pública en Andalucía obedece a una estrategia política perfectamente calculada. Moreno Bonilla ha decidido aplicar en nuestra comunidad la misma receta con la que Ayuso castiga a la universidad pública en Madrid: recortar la financiación, estrangular la capacidad de contratación de las facultades y permitir que los grandes fondos de inversión y centros privados ocupen el espacio público.
En Andalucía, esta política cuenta además con el aval explícito de Vox. Una ultraderecha con la que el PP ha blindado una agenda legislativa que penaliza la educación pública y rebaja las exigencias para la implantación de universidades privadas . Para ejecutar esta reestructuración, Moreno Bonilla eliminó la consejería específica de Universidad e Investigación para diluirla en una macroconsejería de Industria. Al frente de este departamento colocó a Jorge Paradela, un consejero cuya gestión brilla por la ausencia y la inacción: ni está ni se le espera.
Paradela llegó tras el marco normativo de la Ley Universitaria para Andalucía aprobada en la anterior legislatura y, desde que asumió el cargo, no ha ofrecido una sola solución real al déficit estructural de los campus ni ha dado la cara ante rectores, sindicatos o colectivos estudiantiles, limitándose a actuar como convidado de piedra mientras la universidad pública se desangra.
El grito de auxilio lanzado por los rectores en la apertura de curso el 11 de septiembre es la consecuencia directa del incumplimiento sistemático del modelo de financiación por parte de la Junta de Andalucía. Las diez universidades públicas cerraron el ejercicio 2025 con un déficit ajustado conjunto de 57 millones de euros .
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