Alberto Fadón: «La obra de Aquilino Duque fue valiente, lúcida e inoportunista como la de pocos de su generación»
Aquilino Duque fue un intelectual incómodo, independiente y adelantado a su tiempo.
Esta es una de las principales conclusiones de la jornada que la Real Academia de Buenas Letras ha celebrado este martes en su sede en recuerdo al poeta, ensayista, novelista y traductor sevillano, fallecido ahora hace un lustro.
Se trata del segundo año consecutivo en que esta institución organiza un encuentro homenaje al que fuera uno de sus miembros durante cuatro décadas, y en colaboración con la Universidad Fernando III y la Fundación Cultural Herrera Oria.
El acto ha estado conducido por el vicedirector de la Academia, Antonio Narbona, y ha contado con las presentaciones del también académico Rafael Sánchez Saus y del escritor y profesor José María Contreras.
Entre el público, familiares y amigos del recordado autor, entre la que se encontraba su viuda, Sally Crane.
En el atril, dos perfiles muy diferentes, los del joven Alberto Fadón Duarte y Miguel Polaino Orts.
Como objetivo, y según ha recordado Sánchez Saus, hacer de esta jornada una «tradición» en Sevilla con el fin de que la obra de Duque no caiga en el olvido y algún día reunirla en una reedición al completo.En el presente curso y de la variada producción del escritor se ha elegido su faceta como ensayista en un sugerente título: 'Aquilino Duque, un pensador inoportunista'.
Por su parte, Fadón Duarte ha presentado una ponencia nombrada como 'Poeta y doctor en literatura'.
En ella, ha abordado el pensamiento de Duque sobre la Transición española y la crisis de la modernidad occidental, destacando su capacidad para interpretar los cambios políticos y sociales desde una perspectiva filosófica y antropológica. «Su obra literaria fue valiente, lúcida e inoportunista como la de pocos de su generación», ha afirmado al reivindicar unos escritos que examinaron las transformaciones de su tiempo sin someterse a los consensos dominantes.«La interpretación de Aquilino Duque no es, en primer término, una interpretación política de aquellos años, sino más bien filosófica y, sobre todo, antropológica», ha explicado el conferenciante, quien situó el núcleo de su reflexión en la transformación del modelo de sociedad y del propio ser humano.
A su juicio, el sevillano percibió una paradoja histórica en la incorporación de España a la democracia liberal: el país accedía plenamente a la modernidad cuando sus fundamentos culturales comenzaban a debilitarse en Europa y Estados Unidos.
La visión de Duque quedaría desarrollado en su obra 'El suicidio de la modernidad'.
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