Emergencias del Colegio de Psicología de CyL atiende a cerca de 3.000 personas afectadas por los incendios del verano
El Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias de Castilla y León (GRIPDE) del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León (COPCYL) ha atendido este verano a alrededor de 3.000 personas evacuadas y realojadas como consecuencia de los incendios registrados en la Comunidad.Cerca de un centenar de profesionales con formación específica en emergencias permanece disponible durante la época de peligro alto para su activación por Protección Civil a través del Centro Coordinador de Emergencias.Este verano, psicólogos procedentes de Valladolid, Ávila, Segovia, Salamanca, Palencia, Burgos y León han participado en los dispositivos de Burgohondo, Fermoselle y Segovia. «Prestamos atención las 24 horas, en turnos de mañana, tarde y noche.
Solo en el dispositivo de Burgohondo se contabilizaron 101 desplazamientos de profesionales entre el 23 y el 30 de julio», explica Nieves Andrés, coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres de Castilla y León.La actuación comienza con la evacuación y se concentra principalmente en dos escenarios: los centros de acogida y el regreso a los municipios afectados.
En ambos, los psicólogos trabajan sobre todo la incertidumbre, el miedo, la frustración y la impotencia.El peligro de las imágenes y de la IAEn los centros de acogida, una de las primeras actuaciones consiste en recopilar información contrastada para trasladar a los afectados únicamente datos oficiales.
La incertidumbre incrementa el malestar emocional, por lo que el GRIPDE recomienda evitar rumores y limitar la exposición continuada a fotografías, vídeos y mensajes sobre el incendio, especialmente ante la posibilidad de que circulen contenidos falsos o imágenes generadas mediante inteligencia artificial.Los profesionales realizan además una primera valoración para detectar a quienes precisan una atención especial: menores, mayores, personas con discapacidad o movilidad reducida, personas con autismo, pacientes con problemas previos de ansiedad o depresión o personas que necesitan medicación.
También atienden situaciones relacionadas con adicciones y otras dificultades que afloran durante una estancia prolongada en espacios colectivos.«Entre la población vulnerable atendida este verano ha habido desde personas mayores con importantes necesidades de movilidad o medicación hasta un bebé de apenas 40 días», recuerda Nieves Andrés.Miedo, impotencia, irritabilidad, insomnio, sensación de irrealidad y crisis de ansiedad son algunas de las reacciones más frecuentes.
También pueden aparecer manifestaciones físicas como taquicardias, náuseas o molestias gastrointestinales.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.