Los expertos lo avalan: "Para que el tomate frito que compras en el 'súper' sea sano no debe llevar más que aceite de oliva y sal"
Los expertos recomiendan que el tomate frito del supermercado solo contenga tomate, aceite de oliva y sal para considerarse saludable.
Muchos tomates fritos industriales pueden incluir hasta 10 terrones de azúcar añadido, a pesar de no percibirse como un alimento dulce.
Expresiones como 'receta artesana' o 'sin azúcares añadidos' pueden inducir a error; lo importante es revisar la lista de ingredientes.
El médico Manuel Viso aconseja elegir productos con una lista corta y clara de ingredientes, evitando azúcares y almidones añadidos.
El tomate frito parece de esos alimentos cotidianos que apenas esconden secretos . Sin embargo, el médico Manuel Viso ha puesto el foco en su etiqueta para advertir de un ingrediente que puede aparecer donde menos se espera: azúcar añadido.
Su mensaje parte de una idea sencilla: muchas personas creen que consumen poco azúcar porque no añaden cucharadas al café o apenas comen dulces. El problema, explica Viso, está también en productos procesados que incorporan azúcar durante su elaboración.
Entre ellos sitúa al tomate frito, una salsa habitual en los hogares españoles y asociada, en ocasiones, a una alimentación casera. En uno de sus vídeos , el médico muestra un bote y asegura que puede contener hasta 10 terrones .
La cifra llama especialmente la atención porque el producto no se percibe como un alimento dulce . Precisamente ahí reside, según Viso, una dificultad para controlar la ingesta: el consumidor debe mirar la lista de ingredientes antes de dejarse llevar.
El reclamo tampoco debería ser suficiente. Expresiones como receta artesana, tradicional, light o sin azúcares añadidos pueden transmitir una imagen saludable que no siempre coincide con la composición. Para Viso, la clave está en comprobar qué contiene el envase .
El médico también pone el ejemplo de productos que no incorporan azúcar como tal, pero sí otros ingredientes que terminan transformándose en glucosa. Es el caso del almidón, que durante la digestión se descompone y aporta azúcares al organismo.
Su advertencia se extiende incluso al tomate triturado natural. Aunque parezca una opción más sencilla, Viso recuerda que el propio tomate contiene azúcares . En el vídeo señala tres gramos por cada 100 y calcula 12 gramos en un bote.
Conviene, por tanto, distinguir entre los azúcares propios del alimento y los añadidos durante la fabricación. No significa que cualquier cantidad de azúcar convierta automáticamente un producto en insano, pero sí que conocer su procedencia ayuda a elegir mejor .
En el caso del tomate frito, Viso propone una regla para enfrentarse al lineal del supermercado: revisar los ingredientes y buscar formulaciones sencillas. Cuanto más corta y reconocible sea la lista, más fácil resulta saber qué se está comprando.
En su vídeo muestra dos alternativas adecuadas . Una contiene tomate como único ingrediente. La otra incorpora tomate, aceite de oliva, sal y un acidulante: ácido cítrico. Para el médico, no hace falta añadir más para conseguir una buena salsa.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elespanol.com — el contenido pertenece a El Español Ciencia.