El PSOE, descolocado ante una estrategia de Sánchez sobre Ceuta que no entiende y que ve "difícil" de defender
El problema para el PSOE ya no es solo cómo gestionar políticamente la crisis de Ceuta, sino cómo explicarla internamente sin que sus filas se revuelvan más de la cuenta.
Cada intento de Moncloa por ordenar el relato ha abierto nuevas preguntas y la publicación este miércoles de los documentos desclasificados, lejos de despejarlas, ha terminado por alimentar el desconcierto entre distintas facciones socialistas.
Los papeles acreditan que hubo avisos previos, mientras Pedro Sánchez mantiene la máxima cautela a la hora de señalar a Marruecos y sigue defendiendo que ninguna de las informaciones disponibles permitía anticipar la magnitud de lo ocurrido.
El resultado es un argumentario que cada vez más voces del partido admiten ya que les cuesta entender y, sobre todo, defender.
Incluso entre las voces más alineadas con Ferraz reconocen que el momento es delicado.
"Estamos en un momento complicado.
Veremos cómo evoluciona estos días", admite una voz de la Dirección, que sitúa buena parte del problema en una comunicación que el Gobierno no ha conseguido encauzar casi mes y medio después del comienzo de la crisis.
La sensación que transmiten distintas fuentes socialistas es que Moncloa va siempre un paso por detrás de las revelaciones sobre Ceuta, incluso cuando son ellos mismos los que han decidido sacarlas a la luz.
La jornada del miércoles fue un ejemplo.
Sánchez comenzó el día tratando de anticiparse a la publicación de los papeles en una entrevista televisiva.
El presidente, que ya los había leído, sostuvo que antes del 30 de julio únicamente se había detectado un "ligero pico" en las llegadas a nado, de apenas cientos de personas, y volvió a situar el problema en la incapacidad de los servicios de inteligencia para prever una movilización de semejante magnitud.
Horas después, sin embargo, los 40 documentos y comunicaciones publicados por la propia Moncloa ofrecieron una fotografía bastante más incómoda para esa explicación , con mensajes de miembros del CNI alertando a la Delegación del Gobierno de un llamamiento para un "asalto por valla y mar" el día previo a la entrada masiva y apuntando que Marruecos tuvo una actitud "negligente y pasiva".
Entonces, Moncloa empezó a desplazar su defensa no tanto a si existieron avisos -los documentos prueban que sí-, si no a qué valor había que darles y por qué no desencadenaron una respuesta mayor.
Es precisamente ahí donde entre las filas socialistas empieza a haber bastante incomodidad con el discurso oficial.
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