El parricida de la habitación de al lado: drogas, sexo extremo y graves problemas psiquiátricos
César G. fue un niño normal, quizás un poco despistado, pero sin ninguna estridencia que los vecinos de la colonia militar de Cuatro Vientos , el barrio en el que se crio y al que ya de adulto regresaba por temporadas, recuerden especialmente reseñable.
Sus padres, César y María, como ya hicieran con sus otras tres hijas mayores, procuraron darle la mejor educación posible.
Pero algo en la adolescencia comenzó a torcerse cuando el consumo de porros pasó a ser su principal hábito. «Fumaba mucho, aunque en esa época nunca vimos nada raro», rememora quien fuera entonces uno de los críos que se juntaban con él en los parques aledaños.
Un estilo de vida que al hoy, tristemente, parricida de la mancuerna, empezó a sumergirlo en las más oscuras tinieblas.De hecho, pocos apostaban entonces por el expediente académico y laboral que a sus 36 años atesora: graduado en Ingeniería Forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, máster en Energías Renovables y Mercado Energético por la Escuela de Organización Industrial, técnico de brigada helitransportada en Castilla y León, operador del mercado eléctrico para una empresa líder en la gestión y optimización de energía… Una estupenda trayectoria, en definitiva, que hace dos años se iba a frenar en seco.
El 25 de agosto de 2024, aquejado ya de graves problemas psiquiátricos, se paseó por las calles de Fregenal de la Sierra (Badajoz) con un cuchillo jamonero, amenazando con él a dos guardias civiles y atrincherándose después en la casa familiar del pueblo con sus padres dentro.Al grito de «no tengo miedo a la muerte», entre otras amenazas, fueron sus propios progenitores los que lograrían calmarlo tras casi cinco horas de angustia y un despliegue policial sin precedentes en la apacible localidad pacense.
Ese mismo día, un juez lo envió a prisión provisional acusado de homicidio en grado de tentativa, violencia de género, atentado a agente de la autoridad, amenazas y daños.
Y allí estuvo recluido hasta junio de 2025, cuando el mismo juzgado instructor de Fregenal de la Sierra estimó la petición de su defensa y levantó la medida cautelar.El auto esgrimía que su entonces pareja sentimental no llegó a interponer denuncia, al no considerarse perjudicada por lo sucedido y asegurar que César no era una persona violenta, que siempre la había tratado bien.
Recogía, además, que la investigación realizada no acreditaba el homicidio en grado de tentativa ni la violencia de género, mientras que el resto de delitos los habría podido cometer bajo los efectos del alcohol y con sus facultades parcialmente afectadas.
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