A la industria europea le va mejor de lo que podría pensar
«¿Quieres ver algo de esperanza?», pregunta Marco Mensink.
Mensink, que dirige Cefic, un grupo de presión que representa a las empresas químicas europeas, ofrece primero un diagnóstico sombrío.
Los elevados precios de la energía y la competencia china están provocando cierres de plantas y pérdidas de puestos de trabajo.
Una mayor consolidación es «inevitable».
La esperanza se materializa en una muestra transversal de cable eléctrico que guarda sobre su escritorio en su oficina de Bruselas.
Lo fabrica Orient Cable, un gigante chino.
Sin embargo, el polímero que aísla el cable lo fabrica Bouruge International, de Austria.
Mensink afirma que, cuando visita China, los peces gordos de la industria le preguntan sin cesar por la empresa europea.
Es la única parte del cable que no pueden fabricar… todavía.Las empresas químicas no son las únicas.
Gran parte del complejo industrial de la Unión Europea se encuentra bajo presión.
El 21 de septiembre, Volkswagen anunció que intensificaría su plan de reestructuración.
Es uno de los cinco fabricantes de automóviles europeos que han emitido advertencias sobre sus beneficios este año, golpeados por sus rivales chinos.
La Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, está alarmada.
En su discurso sobre el estado de la Unión del 16 de septiembre, Ursula von der Leyen, su presidenta, advirtió de que el déficit comercial con China se encontraba en «un punto de inflexión».Sin embargo, un análisis más detallado del panorama industrial europeo revela más destellos de esperanza, además de un polímero líder a escala mundial.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Economía.