Una 'batalla' en el centro de la Tierra decide cuánto debe durar cada día
«Ningún día es igual a otro; cada mañana tiene su milagro especial, su momento mágico».
Lo dice Paulo Coelho en su conocida novela 'A orillas del río Piedra me senté y lloré'.
Y aunque el autor brasileño no pensaba precisamente en geofísica cuando escribió esas palabras, difícilmente podrían resultar más apropiadas para describir lo que un equipo de investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, acaba de descubrir y publicar en 'Nature': que, literalmente, ningún día es exactamente igual a otro.O, dicho de una forma mucho menos literaria: la velocidad de rotación de la Tierra cambia constantemente y, con ella, cambia también la duración de los días.
No mucho, apenas unos pocos milisegundos a lo largo de décadas.
Pero esas diferencias minúsculas son como gotas de agua: una por una parecen insignificantes, pero acumuladas durante mucho tiempo, llenan ríos y mares.
Del mismo modo, esas pequeñas variaciones revelan que algo profundo está moviendo los engranajes del nuestro mundo.
Y ahora, Huifeng Zhang y Mathieu Dumberry han encontrado una explicación convincente para buena parte de esas oscilaciones.
La respuesta está a unos 5.000 kilómetros bajo nuestros pies, justo en el lugar donde la Tierra esconde una esfera de hierro sólido rodeada por un océano de metal líquido.Un 'reloj' de hierro fundidoNaturalmente, para medir la duración real de un día, los científicos no se limitan a mirar un reloj, sino que comparan la rotación terrestre con objetos celestes extremadamente lejanos mediante técnicas astronómicas y geodésicas.
Y de ese modo consiguen detectar cambios de apenas milisegundos.Las variaciones pueden tener muchas causas.
La Luna frena lentamente la rotación terrestre mediante las mareas; la atmósfera y los océanos redistribuyen masas y momento angular; y existen también oscilaciones relacionadas con el interior del planeta.
A escalas de décadas, sin embargo, los datos apuntan desde hace tiempo hacia una fuente principal: el intercambio de momento angular entre el núcleo y el manto.La velocidad de rotación cambia sutilmente con el tiempo.
El baile de la Tierra en el espacio da lugar a variaciones de apenas unos pocos milisegundosA pesar de todo lo cual, los investogadores ignoraban qué tipo de fuerza es la que consigue transmitir ese movimiento desde el núcleo hasta el resto del planeta.
Tal y como explica Mathieu Dumberry, «sabemos que es el núcleo el responsable de estos cambios decenales.
Pero, ¿cómo lo hace? Esa es la parte que no está clara».Tres fuerzas para mover un planetaEl núcleo terrestre es una colosal esfera del tamaño de Marte situada en el centro exacto del planeta, a unos 2.900 kilómetros bajo nuestros pies.
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