La cancelación de Tapapiés pone en peligro a los bares de Lavapiés: «Era nuestro salvavidas»
División de opiniones en Lavapiés ante la noticia del día en el barrio: Tapapiés cancela su decimosexta edición este año, para alegría de los vecinos que aseguran sufrir inconvenientes durante su celebración, y tristeza e inquietud para los fans del evento y sobre todo para los establecimientos afectados por la decisión.
La Asociación de Comerciantes de Lavapiés Distrito 12 ha confirmado este martes que el Festival de Tapas y Música de este 2026 se pospone al año que viene, mientras se diseña «un formato sostenible que no altere la convivencia con los vecinos y les satisfaga tanto a ellos como a los hosteleros y comerciantes», en palabras de su presidenta Carmen Gordo.
Así, Lavapiés se queda de momento sin su fiesta más popular y una de las favoritas de los madrileños, tras quince años de éxito.Durante 11 días en la segunda quincena de octubre, cada año visitaban Lavapiés miles de personas procedentes del resto de Madrid, otros puntos de España y el extranjero. «Gracias a la venta de tapas y cerveza, la hostelería del barrio incrementaba su facturación en más de un 25 por ciento de media», apunta Carmen Gordo, quien añade que desde la asociación trabajan en «una fórmula alternativa que no congregue tanto público en la calle, pero que siga promocionando la variada gastronomía multicultural de un barrio donde conviven más de 80 nacionalidades censadas».Esta decisión podría tener consecuencias graves para el comercio en la zona, ya que los hosteleros asociados aseguran que «algunos bares pequeños pueden verse obligados a cerrar» al no celebrarse esta edición. «La facturación de Tapapiés era vital para todos los participantes, era nuestro salvavidas de todo el trimestre», explica Antonio Amago, propietario de La Musa de Espronceda (calle de Santa Isabel, 17).
Y es que como indica la presidenta Carmen Gordo, algunos establecimientos podrían ver cómo se evapora « hasta un 75 por ciento de sus ventas » en las dos semanas que dura Tapapiés.Paul Torriglia, del Café Barbieri, asegura que vendía «más de 15.000 tapas por edición».
Se declara perjudicado por la cancelación de Tapapiés, ya que supone una gran pérdida de su facturación, pero reconoce que no lo notará tanto como otros hosteleros más pequeños con menos afluencia de público a lo largo del año, para los que Tapapiés era su momento más importante de ingresos de toda la temporada.
Es el caso de Viva Chapata, cuyo propietario, Juan Carlos Garrido, expone una situación crítica. «Casi todo el trabajo del año lo hacemos esperando el momento de Tapapiés.
A nivel económico, suponía el 15 o 20 por ciento de la facturación de todo el año.
Este año he tenido que prescindir de dos trabajadores, y nos quedamos mi mujer y yo echándole más horas.
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