Lágrimas y caras largas de los futbolistas que no juegan donde quieren
El telón del mercado de fichajes estival cayó en la medianoche del martes 1 de septiembre después de concretarse los últimos movimientos en forma de fichajes o cesiones, que dejaron sorpresas y decepciones por igual.
Porque a la par que muchos equipos y futbolistas vieron materializarse por fin sus deseos, como es el caso de Dani Ceballos y su anhelo de regresar al Betis, otros tantos se dieron de bruces con la realidad de los presupuestos y las masas salariales o con la intransigencia de sus clubes y tuvieron que aplazar sus sueños para futuras ventanas.
Hace años ya que la Liga española está instalada en la austeridad, marcada por el sistema de límites salariales impuesto por la patronal, y muy lejos de los alocados dispendios que se suceden en la Premier League.
Los clubes españoles están más saneados económicamente pero, salvo en el caso de los tres grandes —Real Madrid, Fútbol Club Barcelona y Atlético de Madrid—, son incapaces de protagonizar operaciones como las del campeonato inglés, primando los fichajes de coste moderado y poco riesgo y las cesiones .
Además de los números, que dicen que el fútbol español se ha gastado este verano tres mil millones de euros menos que el inglés (748 de la Liga por los 3.800 de la Premier) y ha quedado incluso por detrás de la Serie A italiana (1.160) y la Bundesliga alemana (781), esta economía del gasto ha dejado varias operaciones frustradas que han dejado a varios clubes y futbolistas con las ganas .
La última ventana de fichajes ha desmentido la vieja máxima de que los profesionales del fútbol acaban jugando siempre donde ellos quieren.El caso más llamativo, por las conmovedoras imágenes del jugador abandonando el que era su club entre lágrimas, es el de Pablo García .
El prometedor canterano del Betis, de solo 20 años, conoció en la noche del martes que debía hacer las maletas rumbo a Santander para cambiar el verde y el blanco del club sevillano por los que luce el Racing y se derrumbó tras recoger sus pertenencias en la ciudad deportiva Luis del Sol.
Pese a ser el máximo goleador histórico de la cantera del Betis, a la que llegó con solo cinco años, y haber disputado ya 33 partidos oficiales con el primer equipo, tuvo que abandonar el club contra su deseo para hacer hueco a Dani Ceballos . «Ha sido muy duro para todos, pero hay que tener la cabeza arriba y seguir», confesó antes de viajar a Cantabria. «Ojalá volver, eso es lo que queremos todos.
Había muchas cosas que no dependían de mí, ojalá hubiese salido todo como todos esperábamos ».Su padre, Ramón García, reconoció también en la radio que su hijo había salido «hecho polvo» y que tuvo que darle «una pastilla para dormir».
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