Ministros que no hablan entre ellos
Si Margarita Robles afirma que el CNI avisó de la invasión de Ceuta y Grande-Marlaska lo niega, es obvio que al menos uno de ellos está mintiendo.
Esta polémica contradicción, que ambos profundizan al mantenerse en sus términos, demuestra además que los ministros no hablan entre ellos y que esta vez el laboratorio de consignas sincronizadas del Gobierno se ha dejado en el guión un verso suelto.
También queda de manifiesto que, con razón o sin ella, Robles no está dispuesta a dejar que la responsabilidad de los fallos recaiga sobre su departamento; lo dejó claro al recordar que el control y la custodia de las fronteras corresponde por ley al Ministerio del Interior y no al Ejército.
Se mire por donde se mire, esa declaración implica un señalamiento a su compañero.La titular de Defensa ha roto la línea exculpatoria del Ejecutivo.
Su comparencia en el Parlamento desmonta la tesis de las 'cosas que ocurren' sin que nadie pueda impedirlo, teoría que el PSOE sólo se aplica a sí mismo –apagón, tragedia de Adamuz, etc– mientras carga al adversario con las culpas de cualquier desastre sobrevenido.
Sobre la gestión posterior al asalto faltan muchas explicaciones, pero de momento ya existe como mínimo un reconocimiento explícito de un grave despiste preventivo.
Ningún ciudadano en su juicio puede creer en la invisibilidad de ochenta mil individuos concentrados en un punto fronterizo crítico.
Sobre todo si ese punto está en Marruecos, donde nada sucede sin que el régimen lo sepa y dé permiso.
Incapaces de desmentir a Robles, los portavoces oficialistas divulgan ahora el argumento de que las dos versiones pueden ser complementarias.
Que hubo, en efecto, informes de la llegada a Castillejos de contingentes decididos a burlar a nado la valla, pero con una estimación numérica a la baja que no permitió a Interior estimar la verdadera dimensión de la avalancha.
El secreto que cubre a los reportes de inteligencia ofrece margen a Marlaska –que cuenta con el amparo de la Moncloa– para insistir en que no fue advertido de una ocupación a gran escala.
No cuela; en los días previos ya se habían producido suficientes intentos de cruce para hacer saltar la alarma.
Y Vivas, el presidente ceutí, formuló varias advertencias no escuchadas.
De cualquier modo asombra que la evidente descoordinación entre las principales autoridades encargadas de la seguridad del Estado no constituya motivo para su cese inmediato, forzado o voluntario.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.