El ADN resuelve el misterio de los cuatro cuerpos atrapados en el hielo del Ártico durante 178 años
Durante casi dos siglos, los restos humanos vinculados a la expedición perdida de John Franklin en el Ártico han alimentado uno de los grandes enigmas de la exploración polar.
Ahora, investigaciones recogidas en Journal of Archaeological Science: Reports y Polar Record han permitido avanzar de forma decisiva gracias al análisis de ADN antiguo y a la colaboración de descendientes vivos de los tripulantes.
La historia comenzó con los buques británicos HMS Erebus y HMS Terror , que quedaron atrapados por el hielo durante la expedición comandada por Sir John Franklin .
Para abril de 1848, las embarcaciones llevaban cerca de dos años inmovilizadas y los 105 supervivientes, de los 129 hombres que habían partido originalmente, decidieron abandonarlas y continuar a pie cargando botes, trineos y provisiones.
Ninguno consiguió regresar a casa.
Desde entonces, los restos encontrados a lo largo de las rutas seguidas por la tripulación han proporcionado pistas sobre aquella tragedia.
Hipotermia, hambre, enfermedades, exposición al frío y posible intoxicación por plomo figuran entre las explicaciones planteadas para comprender la desaparición del grupo.
Sin embargo, poner nombre a muchos de aquellos restos humanos seguía siendo una tarea pendiente para arqueólogos y antropólogos.
El ADN pone nombre a cuatro marineros El equipo de antropólogos de la Universidad de Waterloo recurrió al ADN extraído de los esqueletos y lo comparó con muestras aportadas por familiares vivos de miembros de la expedición .
Este procedimiento ha permitido identificar a cuatro hombres que permanecían sin nombre desde hace 178 años: William Orren, David Young, John Bridgens y Harry Peglar , vinculados a los dos barcos de la expedición Franklin.
Tres de ellos pertenecían al HMS Erebus y murieron en la Bahía Erebus.
Se trata del marinero William Orren, el joven marinero de primera clase David Young y John Bridgens, asistente de los oficiales subalternos.
Así lo explicó Douglas Stenton, profesor adjunto de antropología de la Universidad de Waterloo, en un artículo publicado en The Conversation .
Una identificación a 130 kilómetros El cuarto caso ha resultado especialmente relevante para reconstruir el recorrido de la expedición.
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