El Reino Unido busca una fórmula de integración en la UE, pero sin adhesión
El Reino Unido sigue sufriendo las consecuencias del Brexit diez años después.
Y el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, busca aproximarse de nuevo a la Unión Europea, sin que la posibilidad de una adhesión se encuentre todavía sobre la mesa.
Burnham se enfrenta al reto de encontrar el equilibrio entre tomar medidas que satisfagan a los ciudadanos y buscar una fórmula de integración en la UE .Para ello, el 'premier' ha recibido este viernes en Mánchester a su homólogo irlandés, Micheál Martin, quien ostenta la presidencia rotatoria de la UE.
Burnham ha señalado su voluntad de «colaborar estrechamente» con su país vecino «en un momento en que el Reino Unido busca una relación más cercana con Europa », según ha indicado un portavoz del Gobierno.En paralelo, el ministro de Finanzas británico, John Healey, se ha reunido en Dublín con sus homólogos europeos en busca de una mayor cooperación en los sectores tecnológico, de defensa y manufacturero.
El objetivo es hallar una solución para el Reino Unido sobre la política industrial 'Made in Europe' ('Hecho en Europa').
Este plan promovido por Bruselas persigue reducir la dependencia de los componentes chinos al priorizar los productos fabricados en Europa sobre los de fuera del bloque.Sin embargo, esta iniciativa contra la dependencia de China tiene consecuencias colaterales para el Reino Unido al estar fuera del mercado único.
Por ejemplo, los proveedores británicos de la industria automovilística están preocupados porque abastecen a las cadenas de suministro de la UE.
Según recoge Reuters, las exportaciones automovilísticas británicas a la UE alcanzan los 15.000 millones de libras esterlinas (unos 17.500 millones de euros).Tras el fracaso de su incorporación al acuerdo de defensa europeo SAFE, porque Londres se negó a pagar la contribución financiera para unirse, el Ejecutivo británico quiere «aprender de la experiencia», ha afirmado Healey.
El titular de Finanzas pretende promover que se establezcan excepciones para el Reino Unido, lo que se traduce en una mayor aproximación hacia la UE.En esa línea, el Reino Unido podría seguir los pasos de Canadá, que fue invitada formalmente el miércoles por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a convertirse en el «primer Estado asociado» a la UE.
Con una figura jurídica sin precedentes en el bloque, Londres podría acogerse a esta fórmula para acercarse a Bruselas sin revertir completamente el Brexit, que fue amparado en referéndum.Más retos para BurnhamEl Gobierno británico ya tenía prevista para el pasado julio una cumbre con altos cargos de la UE para explorar soluciones a esta iniciativa.
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