El otro peaje de la leucemia: incluso con buen pronóstico, dispara las rupturas y el desempleo
La leucemia linfoblástica aguda de células B (LAL-B) es el cáncer más frecuente en la infancia.
Afortunadamente, sus tasas de supervivencia han alcanzado cotas históricas, superando en muchos casos el noventa por ciento de curación .
Sin embargo, detrás del éxito de las estadísticas se esconde un peaje invisible que se cobra en el entorno más íntimo del menor.
Una nueva investigación publicada en la revista ' Journal of the National Comprehensive Cancer Network ' revela que más del 80 por ciento de las familias de niños en tratamiento sufren alteraciones drásticas en sus vidas, tales como despidos, reducciones de jornada o rupturas matrimoniales .El estudio, desarrollado en el marco del Children's Oncology Group (COG), una red que integra a más de 200 instituciones y atiende a cerca del 80 por ciento de los niños y adolescentes con cáncer en Estados Unidos, realizó un seguimiento a 420 familias de menores diagnosticados con LAL-B de riesgo estándar entre septiembre de 2010 y abril de 2013.
Los resultados demuestran que el impacto es un zarpazo inmediato: a los dos meses del diagnóstico, el 56,2 por ciento de los hogares ya registraba al menos un cambio adverso de calado en la situación laboral o en el estado civil de los progenitores.
Al cabo de los 26 meses que suele prolongarse la terapia, la cifra se elevaba al 81,2 por ciento.Sostener los cuidados sin perder el empleoEl manejo de una leucemia infantil exige una dedicación logística y emocional incompatible en muchos casos con las exigencias del mercado laboral.
Hospitalizaciones imprevistas, consultas semanales y la constante vigilancia de posibles infecciones obligan a uno de los progenitores a abandonar su puesto de trabajo o a solicitar excedencias que merman drásticamente los ingresos del hogar, en un momento en que los gastos extraordinarios se disparan.
Esta presión financiera prolongada actúa como un elemento de erosión directa en la pareja.«La terapia no solo afecta al niño, sino que impacta de forma financiera, social y emocional en toda su familia» Rozalyn Rodwin Yale Cancer Center«Como profesionales de la medicina, deberíamos pensar siempre en cómo minimizar los impactos secundarios de la terapia contra el cáncer», explica la doctora Rozalyn Rodwin, investigadora en el Yale Cancer Center y autora principal del trabajo.
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