Vecinos de una zona residencial soportan la peste a estiércol semanas con las ventanas cerradas
En plena ola de calor y soportando una peste a estiércol enclaustrados en casa las 24 horas sin poder ni airear las habitaciones. «Anoche el olor a mierda y ahora otra vez... ¿Tendremos que vivir con las ventanas cerradas?» Este comentario de una vecina de la urbanización Río Park, en Mutxamel (Alicante) corrobora la pesadilla que llevan semanas sufriendo.A pesar de vivir en una zona residencial, la proximidad de algunos cultivos agrícolas han desencadenado esta crisis para buena parte del millar de personas que habitan esta zona de chalés y adosados.Ahora, por fin, este martes el alcalde, Rafael García (PP), ha intervenido tras recibir las quejas de varias asociaciones de vecinos (Valle del Sol, Marseta) y la de Río Park, cuyo presidente (Víctor Aguilar) ha comunicado las medidas a las que se ha comprometido el Ayuntamiento para acabar con estas molestias.Principalmente, van a enterrar el abono orgánico y la empresa va hacer lo posible para que en un par de días no perdure ese hedor nauseabundo en un momento de altas temperaturas.Hasta llegar a este desenlace, si se cumplen estas promesas, muchos residentes han llamado a la Policía Local y registrado sus quejas por escrito en la web municipal, hasta ahora sin resultado y con explicaciones insatisfactorias de los agentes acerca de que se trataba de labores agrarias temporales.Altos impuestos y sin poder usar la piscinaEn los grupos de mensajería instantánea de la asociación Río Park y de los vecinos, el relato de los afectados se sucedía día tras día ante la impotencia de este auténtico confinamiento por las circunstancias, en una urbanización donde se pagan impuestos muy por encima de la media en el núcleo urbano principal (desde 700 euros anuales de IBI, por ejemplo, más tasas de basuras).Una piscina de un chalé en la urbanización del municipio alicantino.
ABCAdemás, muchas de estas viviendas cuentan con piscina particular y llevan semanas sin poder refrescarse del calor, por encima de los 35 grados con frecuencia, a no ser que se zambullera haciendo pinza con dos dedos en la nariz para no oler a estiércol.Esta mañana, el alcalde se ha reunido con la empresa responsable de esta actividad y van a paralizar temporalmente el trabajo, además de cambiar de proveedor del abono.
El Ayuntamiento también modificará la ordenanza de convivencia para gestionar este tipo de problemas.
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