España lleva desde junio pidiendo que llueva. La lluvia que llega esta semana es justo la que no necesitamos
En julio cayeron sobre España 4,3 litro por metro cuadrado.
Eso es el 26% de lo normal y ha coronado al mes como el más seco (y el más cálido) de las series históricas.
Casualidad o no, desde entonces, se ha quemado más de 213.000 hectáreas, más de la mitad de todo lo que ha ardido en la Unión Europea .
Y esta semana, por fin, llueve.
El entusiasmo que generan estas últimas palabras es, por lo tanto, más que razonable: extremadamente comprensible.
El único problema es que la lluvia que necesitamos es distinta de la que va a caer.
Pero empecemos por lo que sabemos.
Hacia el miércoles 19 de agosto, la combinación entre una vaguada y un frente atlántico va a impulsar la nubosidad de evolución en gran parte de la Península: veremos chubascos y tormentas en Pirineos, en las cordilleras Béticas, en el norte de Ibérico y la cordillera Cantábrica.
Hablamos de tormentas de intensidad fuerte, rachas de viento muy fuertes y granizo.
Además, como digo, se trata de un conjunto de fenómenos que afecta a muchas zonas de forma distinta.
Por eso, José Luis Camacho, portavoz de AEMET, lo llama "el principio de un cambio importante en el tiempo".
En Xataka Una de las peores pesadillas de Francia empieza a hacerse realidad: se está convirtiendo en España y el proceso es un verdadero infierno ¿Y por qué no nos sirve? Porque, en este caso, no es la cantidad de agua que cae, ni siquiera a qué velocidad lo hace.
Lo importante es sobre qué suelo.
No van a llover cantidades desorbitadas y lo cierto es que, sobre un suelo normal, las precipitaciones se infiltrarían sin problemas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.