Por qué Francia se está quedando sin gasóleo
Este domingo, el 15 por ciento de las gasolineras francesas carecía por completo de gasóleo o de gasolina, según el propio Gobierno galo: el jueves eran el 11 por ciento y el viernes, el 13.
No hablamos de una economía periférica sin acceso a los mercados, sino de la segunda potencia de la Eurozona, con seis refinerías y reservas estratégicas propias.
Y, sin embargo, hay colas, surtidores precintados y conductores cruzando media provincia para llenar el depósito.Es cierto que la explicación de fondo es la guerra… o las guerras: los ataques ucranianos contra las refinerías rusas y el cuasi cierre de Ormuz han retirado del mercado unos cuatro millones de barriles diarios de productos refinados.
Pero esa explicación resulta incompleta, porque en marzo ya estaban en marcha estos conflictos y las gasolineras francesas seguían llenas.
Lo que ha cambiado es que el cuello de botella se ha desplazado del crudo al gasóleo: el mundo todavía tiene petróleo, pero no capacidad para convertirlo en diésel ni rutas para transportarlo hasta Europa.
Arabia Saudí esquivaba Ormuz bombeando su crudo por tierra hasta Yanbu, en el mar Rojo; el 11 de septiembre, unos drones lanzados desde Irak obligaron a cerrar ese oleoducto, y los hutíes se hicieron con Bab el-Mandeb.
Cada vía alternativa ha terminado cegada.Ahora bien, un país importador que padece una escasez global debería experimentar precios más altos, no surtidores vacíos: es lo que sucede en Alemania o en Bélgica, tan dependientes del gasóleo foráneo como Francia.
Para pasar del encarecimiento al desabastecimiento hace falta un ingrediente adicional, y Francia lo tiene.
TotalEnergies mantiene un precio máximo de 1,99 euros por litro de gasolina y de 2,25 por litro de gasóleo, entre 20 y 30 céntimos por debajo de sus competidores.
No es un control de precios legal (Total es una empresa privada), pero sí un tope autoimpuesto bajo la presión política de un Gobierno que, desde 2023, ha reclamado a la petrolera 'generosidad' so pena de gravar sus beneficios.
El resultado es el que enseña cualquier manual: nueve de cada diez estaciones desabastecidas pertenecen a Total , porque un precio por debajo del que vacía el mercado concentra toda la demanda en quien lo ofrece y agota sus depósitos antes de que las cisternas logren reponerlos.Francia, en suma, ha convertido una escasez de mercado (que se habría manifestado como carestía para todos) en una escasez física y políticamente mucho más explosiva.
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