El lugar de La Mancha del que Cervantes no se quería acordar en 'El Quijote' tiene nombre: un inspector de Hacienda
“En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”.
El inolvidable arranque de la mejor novela de la historia en lengua española siempre ha sido objeto de debate: ¿qué lugar es ese? Si no quería acordarse, como veremos a lo largo del artículo, es por algo.
Tenías sobradas razones.
Y nosotros también tenemos razones para creer que ese lugar era Quintanar de la Orden.
Hay pueblos que aparecen en los mapas porque son grandes, o porque tienen estación, una frontera o catedral.
Y luego está Quintanar de la Orden, que durante siglos apareció porque era el lugar al que había que ir: para pagar, juzgar y comerciar.
Hoy sus paredes están llenas de Quijotes y Dulcineas , pero esa vocación de atraer a gente de toda la comarca tiene siglos.
Durante esos siglos funcionó como una pequeña capital territorial.
Es decir, el pueblo entró en la maquinaria fiscal de la Mancha.
En torno a él encontramos alcabalas, tercias, arrendadores de rentas y personajes dedicados profesionalmente a recaudar impuestos.
Francisco Muñatones, por ejemplo, fue mercader y recaudador de alcabalas en Quintanar y aparece en investigaciones sobre los personajes reales que rodearon a Cervantes.
Pero empecemos por el principio.
De quinta a capital El nombre ya da la pista.
Quintanar procede de quintana , palabra latina de varios sentidos: casa de labranza o explotación agrícola; también espacio de mercado asociado a los campamentos romanos.
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