La Ertzaintza dejó ir al «líder de Jardun», acusado de terrorismo, tras identificarle con datos de policías y un zulo de ETA
Aratz Bilbao Gómez (Barrica, 1992), a quien el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña envió el martes a prisión provisional acusado de presuntos delitos de terrorismo, era el «príncipe» de Jardun Koordinadora.
Según desliza la investigación de la Ertzaintza y trasladan a ABC fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE), el vizcaíno de 34 años era el «líder» de este grupo aberzale radical , que ha llegado a tener entre 200 y 300 miembros «nostálgicos de ETA», protagonista de distintos episodios de violencia política ocurridos el último lustro en el País Vasco y Navarra.
El sábado Bilbao se entregó en Irún (Guipúzcoa).
Veintiún días después de que la Ertzaintza le dejara ir tras identificarle en un control de tráfico junto a un nexo de la disidencia del IRA en España y en posesión de datos «sensibles» sobre miembros de las FCSE y la posible ubicación de un zulo de ETA.
Según la Ertzaintza, el pasado 26 de septiembre a las cuatro de la madrugada, mientras realizaban un control rutinario de drogas en Escoriaza (Guipúzcoa), agentes uniformados de la policía autonómica dieron el alto a un Toyota Yaris .
Al identificar a la conductora, Malen Grunig Ibáñez (Barcelona, 2003), comprobaron que constaba sobre ella un señalamiento «discreto» en el Sistema de Información Schengen (SIS): la base de datos compartida entre las fuerzas de seguridad de los Estados de la Unión Europea para vigilar amenazas a la seguridad nacional.
El aviso en el SIS indicó a los agentes que efectuaban el control que debían recopilar información sin levantar sospechas.
Así, procedieron a identificar a los otros dos ocupantes del Yaris: Naoise O'Conarain y Aratz Bilbao.
O'Conarain, un irlandés miembro de Saoradh (grupo, considerado por las fuerzas de seguridad británicas como el brazo político del Nuevo IRA), viajaba en el asiento trasero y también tenía un señalamiento «discreto».
Sin embargo, fue al identificar al copiloto cuando el SIS notificó uno «específico» sobre Bilbao que, de acuerdo con el Manual Sirene (regula el SIS), mandaba realizar un registro «minucioso e inmediato».
El sospechoso llevaba a sus pies una mochila con «numerosos dispositivos encriptados».
En ellos, según figura en el auto de entrada en prisión provisional dictado por Antonio Piña, titular del Juzgado de Instrucción nº6 de la Audiencia Nacional, guardaba documentación sobre Jardun, listados de Guardias Civiles, «fotografías de entrenamiento para la perpetración de actos violentos», «planos» sobre la posible localización de un zulo de ETA o el «contenido íntegro» del teléfono de un agente de la Policía Nacional.Además, en el bolso de Malen Grunig, que dijo durante el registro que los tres venían de la sierra de Urbasa (Navarra), los agentes encontraron dos walkie-talkies.
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