El deshielo convierte el Himalaya en una bomba de relojería: Nepal y Tíbet temen otra inundación
Las autoridades de Nepal elevan a cerca de 470 los fallecidos en las inundaciones en el norte del país
La tragedia que ha golpeado la frontera entre Nepal y el Tíbet todavía no ha terminado. Mientras los equipos de emergencia buscan entre barro, rocas y restos de edificios a más de un millar de desaparecidos, las autoridades vigilan ahora una nueva amenaza: la posibilidad de que enormes cantidades de agua retenidas tras el desastre vuelvan a precipitarse valle abajo.
Las inundaciones repentinas que arrasaron esta región del Himalaya han provocado ya al menos 472 muertos y más de 1.500 desaparecidos , según los últimos balances disponibles. Nepal concentra la inmensa mayoría de las víctimas mortales, con 469 fallecidos, mientras que las autoridades chinas han comunicado tres muertes en el condado tibetano de Gyirong. Las cifras, sin embargo, continúan siendo provisionales mientras avanzan las labores de búsqueda.
Pero la preocupación no se limita ya a encontrar a quienes siguen desaparecidos. La enorme cantidad de hielo, tierra y roca desplazada durante el desastre ha modificado el paisaje y el curso de los ríos, creando nuevas acumulaciones de agua capaces de convertirse en una segunda amenaza para las poblaciones situadas río abajo .
El origen de la catástrofe se encuentra en las zonas más elevadas del Himalaya. Las imágenes por satélite analizadas después del desastre muestran el colapso de una parte del glaciar y del lecho rocoso situado bajo él. La caída de una gigantesca masa de hielo y piedra sobre los estrechos valles de montaña desencadenó una violenta corriente de agua, barro y escombros que descendió hacia zonas habitadas y destruyó localidades e infraestructuras a su paso.
El nivel del río llegó a elevarse hasta nueve metros en apenas media hora , según las primeras reconstrucciones del fenómeno. La velocidad del agua dejó escaso margen para reaccionar a muchas de las personas que se encontraban en las localidades y carreteras afectadas.
La magnitud de la tragedia vuelve a colocar en primer plano una amenaza de mayor alcance: la transformación acelerada de los glaciares del Himalaya como consecuencia del calentamiento global .
Los científicos todavía investigan todos los factores que provocaron el desprendimiento y advierten de que no es posible atribuir automáticamente un acontecimiento aislado al cambio climático. Sin embargo, existe una preocupación creciente sobre cómo el aumento de las temperaturas está alterando la estabilidad del hielo, la nieve, el permafrost y las paredes rocosas de las grandes cordilleras.
El International Centre for Integrated Mountain Development (ICIMOD), uno de los principales organismos científicos que estudia la región, alertó este mismo año de que la pérdida de hielo de los glaciares del Hindu Kush-Himalaya se ha duplicado desde el año 2000 . Entre 1990 y 2020, los glaciares de esta enorme región montañosa perdieron alrededor de un 12% de su superficie y un 9% de sus reservas estimadas de hielo .
La situación resulta especialmente delicada porque el Himalaya constituye una de las mayores reservas de agua congelada del planeta fuera de las regiones polares .
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