En El Prat no cabe ni un alfiler: las aerolíneas low cost llevan al aeropuerto de Barcelona al límite
La buena noticia es que el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat tiene prevista una ampliación .
La no tan buena es que será dentro del Dora IV (Documento de Regulación Aeroportuaria), para la horquilla de 2032-2026.
Hasta entonces, lo que habrá son obras preparatorias.
El problema está en que al aeropuerto de Barcelona le hace falta una ampliación como respirar: El Prat lleva dos veranos seguidos superando su propio límite y todo apunta a que este no será el último .
Sobrepasado .
El año pasado El Prat ya superó su tope técnico de capacidad.
Pues bien, entre junio y agosto, el aeropuerto de Barcelona transportó 17,26 millones de personas, un 4,6% más que el año pasado, según datos de AENA recogidos por La Vanguardia .
La infraestructura aeroportuaria está bajo presión y ya no es una rareza, sino lo habitual.
Es cierto que ha aumentado el número de viajeros y viajeras, pero hay un segmento donde el crecimiento está desbocado, especialmente en verano: las low cost.
Ryanair y Wizz Air lideraron el aumento, llegando a una cuota conjunta que ronda el 62% (dos puntos más que el año anterior).
Si añadimos Vueling a la ecuación tenemos que ese trío de aerolíneas movieron 10,69 millones de personas, un 7,28% más que en 2025.
Por qué importa .
Porque El Prat lleva dos años superando su límite teórico de 55 millones de pasajeros al año: en 2025 alcanzó los 57,5 millones y este año todo apunta a que será peor.
Sin embargo, la auténtica solución estructural, con una nueva pista y terminal satélite, está prevista hasta 2032-2036. ¿Qué significa esto? Que El Prat probablemente va a operar saturado durante años, lo que conlleva riesgos en la experiencia en términos de calidad, puntualidad o la gestión de slots.
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