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Mi vida extrema con un multimillonario obsesionado con no envejecer

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Mi vida extrema con un multimillonario obsesionado con no envejecer

Kate Tolo cuenta los días que faltan para principios de noviembre: entonces podrá dormir por fin, por primera vez, en la cama con su novio.

Su peculiar relación sentimental cobra más sentido al saber que su novio es Bryan Johnson, el excéntrico multimillonario tecnológico y biohacker de 49 años que ha invertido el último lustro, y varios millones de dólares, en revertir su edad biológica a los 18 años.Johnson acaparó titulares cuando confesó algunas de sus prácticas extremas para su fin: inyectarse sangre de su hijo de 17 años, medir sus propias erecciones nocturnas en relación con su salud vascular, no comer nada desde las once y media de la mañana y tomar más de cien suplementos al día.La relación entre Johnson y Tolo, de 30 años, se hizo pública a finales de 2025, cuando anunció en X que llevaban años saliendo en secreto, desde que ella era jefa de estrategia de fven su empresa de tecnología sanitaria, Blueprint, fundada por el biohacker en 2021 como parte de su obsesiva misión.

Desde entonces generó, a la par, un gran negocio con sus dietas, suplementos y 'protocolos' que, dice, ralentizan el envejecimiento.

Así pues, Johnson se preguntaba al anunciar su noviazgo: «¿Cómo podría alguien querer estar conmigo?».

No se ha tardado mucho en entenderlo.«Somos como Adán y Eva intentando construir el jardín del Edén futurista»Y es que también Kate Tolo se ha embarcado en su propio experimento: una rutina de 100 días que medirá 14,8 millones de datos a lo largo de su ciclo menstrual.

Se convertirá así en la mujer con más datos recopilados de la historia en su búsqueda por comprender mejor la frontera, poco estudiada y menos financiada aún, de la salud femenina.La rutina nocturna de la pareja consiste en que Johnson se retira al dormitorio de su mansión en Los Ángeles, se coloca un pequeño dispositivo en el pene para controlar sus erecciones nocturnas y apaga las luces a las ocho de la tarde.

En su propio apartamento, Tolo se somete a unos minutos de terapia de luz roja antes de insertarse un tampón vaginal acrílico que mide el flujo menstrual.Como 'recompensa' por completar los 100 días, dice, «compartiremos cama tres noches».

Que prolonguen la convivencia depende, como casi todo en la vida de Johnson, de los datos. «Los estudios demuestran que las mujeres duermen algo peor con sus parejas –dice Tolo–.

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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.

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