Javier Calvo y Javier Ambrossi, directores de 'La bola negra': "España tiene demasiadas historias de amor enterradas en los campos. Hay que arañar la tierra para que salgan"
"El corazón de un maricón es un océano lleno de secretos", dice el personaje de Yenesi en ‘La bola negra’. Y es quizá la frase que mejor define la película con la que Los Javis han dado el salto definitivo en su carrera, tras ganar el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes. El título no solo hace referencia a la obra inacabada de Lorca, eternamente presente en la cinta. Es también el grito de un dolor que parece no entender del paso del tiempo y sigue atravesando a un colectivo generación tras generación. Y es también la catarsis de uno de los momentos personales más duros que han vivido Javier Calvo y Javier Ambrossi y que, en un ejercicio de honesta generosidad, han querido sanar honrando la lucha de tanta gente que ha muerto asesinada, en silencio, en soledad y sin poder expresar quiénes eran.
Javier Ambrossi: Duele verla, ¿verdad? A mí me pasa con cada visionado porque transmite un pensamiento profundamente humano: todos tenemos la sensación de que nos hemos dejado cosas por hacer, gente que ha muerto y con la que no hemos profundizado… De ahí esas líneas de guion: “Vivir siempre…”.
J. C.: “Una voz muy afilada sigue los juncos de las orillas…”. Yo reconozco que, cada vez que la he visto, me he quedado sin fuerzas.
J. A.: Y nosotros somos el ejemplo viviente de este dolor del que hablas, porque nos separamos escribiendo esta película.
J. C.: Nos estábamos replanteando la pasión después de mucho tiempo en pareja. Pensábamos: “Bueno, pues igual ya no tenemos esa cosa por la que la gente se mataba en el pasado, ¿no?”. Como decía el personaje de Glenn Close en ‘En la cumbre’ (‘Heights’): “We have forgotten passion!”.
¿La película nació de ‘La piedra oscura’, la obra de teatro de Alberto Conejero, o ya la tenían en mente antes?
J. C.: Surgió tras una lectura de ese texto. Estábamos viajando a Lyon con ‘La Mesías’, se nos había bloqueado un proyecto y buscábamos inspiración en algo de teatro. Cuando leí el prólogo, con todo el bombardeo del pueblo, ese protagonista músico… Pensé: “Qué bonito sería rodar esta secuencia”. Me emocioné mucho y le dije a Javi que teníamos algo. Ahí ya se hablaba de ‘La bola negra’ y empezamos a desarrollar el resto de las tramas. Cuando adaptas una obra de teatro corres el riesgo de que se te quede muy pequeña, pero no ha sido el caso. Queríamos hacer algo grande como algunas de las películas de guerra que nos inspiran: ‘Ven y mira’, de Elem Klimov, o ‘Apocalypse Now’, de Coppola. Pero tenía que hablar de España, con el contrapunto del presente, para que no se quedara en una película más sobre la Guerra Civil.
J. A.: Hablamos de antepasados muy recientes y lo realmente político de ‘La bola negra’ es que sean tres protagonistas gays interpretados por actores abiertamente gays. Hemos querido hacer la película de maricones más grande que se ha hecho nunca.
J. C.: También nos inspiró ‘El sonido de la caída’, que vimos en Cannes. Me acuerdo de cómo la niña miraba al enfermo en la cama. Hay algo atractivo en el objeto de deseo postrado, como en ‘El paciente inglés’ o ‘La seducción’…
J.
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