Bajo Tenerife hay un mundo que lleva 27.000 años aislado: dentro de esta cueva viven 190 especies
Algunas cuevas son como cápsulas del tiempo.
Solo hace falta recordar la cueva Movile, en Rumanía , aislada 5 millones de años, de atmósfera tóxica.
Son cajas fuertes que pueden esconder monstruos prehistóricos , como la Mammoth Cave de Kentucky.
Pero no hace falta irse tan lejos: en Tenerife, hace 27.000 años, un río de lava basáltica bajaba por la ladera de Pico Viejo hacia el mar.
Su superficie se enfrió al contacto con el aire y formó una costra sólida, mientras el interior seguía fluyendo.
Cuando la erupción cesó, el torrente se vació por completo y dejó tras de sí un esqueleto hueco: la Cueva del Viento, en Icod de los Vinos.
Y puedes entrar a verla .
Un laberinto en tres pisos.
Con 18,5 kilómetros topografiados, distribuidos en tres niveles superpuestos que se interconectan entre sí, la Cueva del Viento integra varias cavidades con nombre propio —Belén, el Sobrado, las Breveritas, los Piquetes— y hasta 7 bocas de acceso conocidas.
Las fuentes discrepan en si ocupa el quinto o el sexto puesto mundial por longitud entre tubos volcánicos, solo por detrás de Hawái.
En lo que coinciden todas es en que ningún otro en Europa se le acerca.
Cómo se vacía un volcán.
El proceso se llama tubo de lava, y ocurre en pocas erupciones basálticas: solo cuando el flujo es lo bastante constante y duradero para que el exterior se solidifique antes de que el interior deje de moverse.
Y el nombre viene de las corrientes de aire que recorren sus pasillos, generadas por la diferencia de presión y temperatura entre sus distintas bocas exteriores.
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