La Tierra cambia de forma: se está volviendo más y menos redonda a mismo tiempo y tiene más lógica de lo que parece
La Tierra está cambiando de forma y lo hace de una manera aparentemente contradictoria: mientras su superficie rocosa tiende a volverse algo más redonda, su campo gravitatorio evoluciona en la dirección opuesta .
Un estudio del geólogo Christopher Kotsakis , de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, publicado en Journal of Geophysical Research: Solid Earth , ha reconstruido este proceso mediante mediciones realizadas durante casi dos décadas.
La investigación muestra que los movimientos verticales de la corteza terrestre no se producen con la misma intensidad en todas las latitudes .
Detrás de esta transformación se encuentra una redistribución de masa capaz de modificar de manera distinta la Tierra sólida y su forma gravitatoria.
Nuestro planeta nunca ha sido una esfera perfecta .
La rotación de la Tierra provoca un ligero abultamiento alrededor del ecuador y un achatamiento en los polos , una deformación tan pequeña que resulta prácticamente imposible apreciarla en las fotografías tomadas desde el espacio.
La corteza tampoco permanece inmóvil: las placas tectónicas se desplazan y la superficie responde cuando aumenta o disminuye el peso que soporta.
Si una región acumula una gran cantidad de masa, el terreno puede hundirse; cuando esa carga desaparece, la corteza comienza lentamente a recuperar altura .
Ese comportamiento permite comprender por qué los cambios observados ahora pueden prolongarse durante miles de años.
Una parte de este fenómeno está relacionada con el denominado ajuste isostático glaciar, el proceso mediante el cual terrenos anteriormente cubiertos por enormes capas de hielo continúan elevándose después de perder aquella carga .
La última etapa glacial terminó hace unos 11.000 años, pero algunas regiones todavía responden al peso que soportaron durante ese periodo.
A este efecto heredado se suman actualmente los cambios provocados por la pérdida de hielo de Groenlandia y la Antártida .
Cuando ese hielo desaparece, el suelo situado debajo puede elevarse , mientras el agua liberada termina redistribuyéndose por los océanos y añade peso en otras zonas del planeta.
Los polos suben y el ecuador desciende Para averiguar qué estaba ocurriendo con la parte rocosa del planeta, Kotsakis recurrió a una red mundial de estaciones del sistema global de navegación por satélite (GNSS) , capaces de registrar desplazamientos verticales extremadamente pequeños.
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