Los fabricantes alemanes de automóviles aceleran hacia el sector de la defensa
Desde que se conocieron las intenciones de Volkswagen de cerrar plantas en Alemania, los ingenieros del grupo están recibiendo insistentes ofertas de empleo por parte de empresas del sector de la defensa.
Así lo ha reconocido la responsable del Comité de Empresa, Daniela Cavallo.
Muchos de ellos, ante la incertidumbre, aceptan, lo que está causando una descapitalización de talento que el CEO, Oliver Blume, no parece haber previsto en su plan de recortes.«Era una oferta muy atractiva y he decidido cambiar de sector , aunque es posible que aún así termine trabajando también para proyectos de Volkswagen», reconoce uno de los ingenieros que ha dado el salto.
Se refiere a que hace ya meses que el grupo manifestó su apertura a abrirse a la fabricación de armamento, una estrategia compartida ya por varios fabricantes alemanes de automóviles, que ven en la defensa su tabla de salvación.Bajo el lema «Auto2Defence», la industria alemana está trabajando específicamente para «hacerse cargo de fábricas y trabajadores cualificados para la producción de armas en proyectos que estén disponibles».
El jefe de KNDS, Florian Hohenwarter, lo ha resumido con una fórmula tan pegadiza como descarnada: «ya soldaban antes, y ahora seguirán haciéndolo».En todos los sectores de la economía alemana, más del 30% de las empresas están pensando en entrar o profundizar su actividad en el mercado de defensa.
Las industrias manufactureras en particular, pero también los proveedores de servicios, ven oportunidades de crecimiento y un pilar adicional en un momento de gran incertidumbre, según el estudio «Defense & Space 2026» de Horváth.
Pero, en el caso de la industria del automóvil, en el que el 38% de las empresas ya han dado el paso, se percibe como un salvavidas.Atrapada en costes estructurales muy altos, una transición tecnológica en la que ha perdido la iniciativa y una competencia china que ya no es sólo más barata, sino también más avanzada y más rápida, Alemania no es capaz de seguir el ritmo.
A esto hay que sumar su pérdida de prestigio , después del fraude masivo de las emisiones, y los aranceles estadounidenses, por lo que los fabricantes alemanes no logran ya abrirse paso en el mercado de exportación y llevan efectuando recortes continuos desde 2020.La producción de vehículos en Alemania ha sufrido un desplome histórico, un 40% respecto al nivel de 2017.
De 5,7 millones de vehículos en 2017, se ha pasado a 3,8 millones en 2025, con pico a la baja en 2023 (3,4 millones), el nivel más bajo desde los años 70 del siglo pasado.
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