Facundo Díaz Acosta gana la Copa Sevilla con una lección de solidez y por la vía rápida
Con inesperada comodidad y hasta placidez, imponiendo su tenis desde que le rompiera a su rival el saque en el sexto juego del primer set, Facundo Díaz Acosta conquistó la 63ª Copa Sevilla venciendo en dos sets (6-2, 6-1) a Dusan Lajovic.
El número 82 del mundo doblegó al 167, un tenista de 36 años que en 2023, por ejemplo, venció a Djokovic en un ATP 250 en Bosnia y posee, como mejor argumento de su panoplia de recursos, ese delicioso revés a una mano tan académico que se ha convertido en una rara avis dentro el circuito.
El conquistado en Sevilla es el undécimo Challenger de Facundo, de 25 años, y el sexto de 2026.
Se esperaba una final mucho más igualada en el Tenis Betis, que se llenó para tan distinguida ocasión, pero la solidez del argentino y el apagón del serbio tras ese primer break desequilibraron completamente el partido.
No dispuso el balcánico de ninguna opción de rotura y el duelo, en el segundo parcial, se precipitó hacia un triunfo sencillo del zurdo nacido en Buenos Aires que ya había conquistado la Copa Sevilla en el cuadro de dobles (2022) y ahora lo hacía también en el individual.En menos de tres minutos, Facundo sacó en blanco, con ace incluido, para abrir la final.
Uno y otro se buscaban el revés con sus respectivos servicios y el serbio, arriesgando especialmente con su drive, limpiaba las líneas.
Los primeros saques no le entraban y eso le daba vida al argentino, que se apuntó los dos primeros intercambios largos, procurándole el segundo la primera bola de rotura.
Esa dificultad la solventó Lajovic, que poco a poco entraba en combustión y, como consecuencia, elevaba la temperatura del partido desde la frialdad inicial.
Corriendo menos que su oponente, pasó a controlar los puntos cambiando direcciones.
Tras retener su servicio, esta vez ya sí rompiendo a sudar, Facundo se examinó por segunda vez del resto.
A priori, no le interesaban al balcánico los rallies de elevada intensidad, pero también se defendió en esas circunstancias y, exhibiendo poderío en el saque y la derecha, igualó (2-2).
Engrasó el drive Lajovic, cada vez más amenazante para la estabilidad del saque del argentino.
Los dos querían lo mismo en realidad en un choque de estilos: controlar el partido desde su derecha.
Punto de inflexiónLa cuestión era hilar muy fino y equivocarse lo menos posible.
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