15 años del final de ETA: la victoria que España todavía no sabe celebrar
El 20 de octubre de 2011, ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada.
Fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de España.
Después de décadas de asesinatos, secuestros, extorsión y amenazas, la organización terrorista ponía fin a la violencia.
Quince años después, la democracia española puede celebrar una victoria histórica: ETA ya no existe.
Sin embargo, el aniversario vuelve a evidenciar las dificultades para construir un reconocimiento compartido de aquel logro.
La desaparición de ETA, formalizada en 2018, transformó la vida cotidiana en Euskadi y abrió una etapa política marcada por la ausencia de violencia terrorista.
Quienes antes necesitaban escolta pudieron recuperar su libertad de movimientos.
Las diferencias ideológicas, que ETA pretendió condicionar mediante el miedo, dejaron de estar sometidas a la amenaza de sus atentados.
Y una generación de jóvenes ha crecido sin conocer el terrorismo que marcó la vida de sus padres y abuelos.
La normalidad de hoy es, precisamente, la dimensión de aquella victoria que corre el riesgo de quedar eclipsada por las disputas sobre el pasado.
Una conquista colectiva, más allá de las siglas El final de ETA no puede entenderse como el mérito exclusivo de un partido o de un gobierno.
Fue el resultado de un largo proceso en el que intervinieron la acción policial y judicial, la cooperación internacional, el trabajo de las instituciones democráticas y el rechazo de una parte cada vez mayor de la sociedad a la violencia.
También tuvo un papel fundamental la movilización ciudadana.
Durante décadas, colectivos como Gesto por la Paz ocuparon las calles para denunciar el terrorismo y defender los derechos humanos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elplural.com — el contenido pertenece a El Plural.