Recogimiento en el cementerio Sidi Embarek
El silencio de un cementerio y el recuerdo de quienes perdieron la vida en el mar marcaron el momento de mayor recogimiento de la visita de Don Felipe y Doña Letizia a Ceuta.
Los Reyes acudieron este al cementerio de Sidi Embarek para rendir homenaje a las víctimas de la tragedia que conmocionó a la ciudad los pasados 30 y 31 de julio.
Un acto sobrio, de profundo recogimiento, en el que la Casa del Rey quiso acompañar el duelo de las familias y de toda la sociedad ceutí.
Fue un acto ecuménico con líderes de las comunidades musulmana, cristiana, judía e hindú.
Su presencia aportó al acto una dimensión compartida, reflejo de una convivencia que en Ceuta trasciende las diferencias religiosas.Ante las hileras de sepulturas, los Reyes guardaron unos minutos de silencio.
En el recinto reposan los primeros 18 fallecidos recuperados en las costas ceutíes, así como otros 72 cuerpos para cuyo enterramiento la ciudad autónoma tuvo que habilitar de urgencia nuevos espacios.
De los 115 enterramientos registrados en el cementerio a lo largo del año, 90 corresponden a las víctimas que dejaron aquellas fatídicas 48 horas.
Entre ellas, una mujer y un niño, cuya memoria añadió una especial carga de emoción a la visita.Según los datos oficiales, a lo largo del año se han producido en torno a 115 enterramientos, de los que 90 corresponden a las personas muertas en su intento de alcanzar territorio europeo los días 30 y 31 de julio.El homenaje tuvo lugar ante una placa conmemorativa instalada por el gobierno ceutí, con una inscripción que resume la tragedia sin necesidad de más palabras: «Aquí descansan quienes perdieron la vida los días 30 y 31 de julio de 2026 en las costas de Ceuta».En el silencio del momento se escuchaban de fondo los llamamientos de los vecinos y hasta la bienvenida que una ceutí con una casa con vistas al cementerio, que agradecía la visita a los monarcas.A la salida del cementerio, la escena cambió.
Frente al silencio de la necrópolis y el rumor azul grisáceo del atardecer, los Reyes encontraron a numerosos vecinos que aguardaban su presencia en las inmediaciones.
Don Felipe y Doña Letizia se acercaron a ellos, estrecharon manos y correspondieron a las muestras de afecto con abrazos, saludos y fotografías improvisadas.La despedida dejó así dos imágenes complementarias de la jornada: la solemnidad de un homenaje a quienes perdieron la vida en el mar y la cercanía de una Corona que quiso compartir el dolor de los ceutíes.
En Sidi Embarek, el recuerdo de las víctimas y la convivencia entre comunidades marcaron el tono de una visita en la que el gesto institucional cedió el protagonismo a la dimensión humana de la tragedia.
Ceuta demostraba de nuevo a España que es aquí donde la convivencia total siempre fue posible.
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