El contrabajo también se pone a bailar
Después del toque llegó el momento del baile.
Pablo Martín Caminero continuó en la Real Fábrica de Artillería su particular 'Trilogía flamenca' con el estreno absoluto de 'Al baile', segunda cita de un proyecto con el que el contrabajista vitoriano se acerca a los tres grandes pilares del género —toque, cante y baile— desde un lenguaje propio en el que el flamenco convive estrechamente con el jazz.
Si en la primera jornada prescindió de la guitarra para rendir homenaje a algunos de sus grandes maestros, esta vez incorporó el cuerpo y el movimiento de María Moreno a un universo musical construido alrededor de las cuatro cuerdas de su instrumento.Martín Caminero estuvo acompañado por Xavi Torres al piano y Manuel de la Torre a la batería, además de María Moreno, convertida en pieza esencial de esta segunda entrega.
La elección de la bailaora gaditana no resulta casual.
Ambos mantienen una relación artística previa y el contrabajista conoce bien una forma de bailar caracterizada por su personalidad y capacidad para transitar entre la tradición y los lenguajes más contemporáneos.'Al baile' nació casi como una broma después de que Martín Caminero hubiera dado forma a 'Al toque' y 'Al cante'.
Sin embargo, completar con la danza los tres pilares esenciales del flamenco terminó convirtiéndose en una tentación demasiado poderosa.
El resultado mantiene una idea fundamental de toda la trilogía: acercarse al género desde una formación cuya esencia pertenece al jazz y utilizarla como territorio de libertad para dialogar con una música a la que profesa un profundo respeto.Un diálogo entre música y movimientoEl repertorio estuvo compuesto íntegramente por obras de Martín Caminero. 'Blues para Gerardo Núñez' abrió la noche con María Moreno dando buena muestra de su poderío sobre las tablas.
Una plegaria de aires morunos introdujo 'Martinete fluorescente', donde el zapateado de la gaditana dialogó con la batería de Manuel de la Torre en un espectacular duelo.El trío se quedó luego solo para abordar 'Seguiriya de la segunda línea', una composición donde la improvisación jazzística brilló especialmente.
Al finalizar, Martín Caminero bromeó diciendo que «el flamenco viene en realidad del euskaldun» y que su maestro, Gerardo Núñez, era vasco, no andaluz.
A continuación agradeció su presencia al director de la Bienal, Luis Ybarra.María Moreno convirtió su baile en un instrumento más dentro del diálogo entre el flamenco y el jazz propuesto por Martín Caminero.La formación volvió a exhibir su fuerza en 'Farruca suspendida'.
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