El hotel de lujo que Franco inauguró en Marbella renacerá tras 260 millones de inversión
Casi catorce años después, el edificio que fue testigo directo del resplandor dorado de los años setenta en Marbella, vuelve a abrir sus puertas.
Aquel hotel que Franco inauguró como emblema de la vida sana, volverá a renacer.
El santuario a todo lujo del antiguo Incosol Hotel Medical SPA de Marbella , por el que pasaron nombres como Grace Kelly, Rainiero de Mónaco, Salvador Dalí o la princesa Diana de Gales, comenzará una nueva etapa convertido en Oakmond .
Fue Francisco Franco, acompañado de su esposa Carmen Polo y de su yerno Cristóbal Martínez-Bordíu, marqués de Villaverde, quien en 1973 cortó la cinta roja e inauguró el inmueble que revolucionaría el turismo de salud en España y que por sus pasillos vería desfilar a centenares de famosos.Las compañías Ilanga Capital y Real Estate at Goldman Sachs Alternatives anunciaron hace unas semanas la firma de una financiación de 145 millones de euros para poner en marcha la construcción del complejo, que comenzará en este otoño .
En 2025 se encargaron de finalizar las fases de diseño, planificación y tramitación de licencias, para dejar todo listo para que por fin comenzasen las obras.
Ahora, con el camino ya despejado, el plazo de ejecución estimado es de 36 meses, por lo que la apertura estará prevista para el tercer trimestre de 2029 .El edificio cuenta con una historia propia muy ligada a la élite de aquel momento.
El antiguo Incosol nació en 1973 de la mano del marqués de Villaverde, yerno de Francisco Franco, y su primer director médico.
Se construyó con la intención y la vocación de poder albergar en su interior un centro pionero de medicina preventiva y bienestar, que en aquel momento se convirtiese en un gran referente en investigación en la Costa del Sol.Durante sus primeros y últimos cuarenta años ofrecía un turismo de salud, y se decía en aquel momento, que era el único hotel medicalizado en Europa .
Sin embargo, las dificultades financieras y los sucesivos cambios de propietario acabaron provocando su cierre hace casi catorce años.
En ese camino lleno de altibajos, el hotel llegó a acumular una deuda superior a 34 millones de euros y estuvo a punto de salir a subasta judicial antes de pasar por distintas manos, que terminaron por cerrarlo del todo.Fue en 2022 cuando el hotel se cruzó por el camino con Ilanga Capital, el fondo dirigido por Pelayo Cortina Koplowitz , el menor de la conocida saga empresarial Cortina Koplowitz.
El empresario e inversor adquirió el activo hace cuatro años con la idea de devolverle su brillo original y su vocación de bienestar.
Con esa idea en mente, el proyecto ha ido evolucionando, hasta plantear un nuevo diseño que no solo implica una amplia reforma del inmueble, sino que aspira a convertirse en un hotel de gran lujo.
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