Gaza también se muere de hambre por falta de fondos: medio millón de palestinos se queda sin ayuda alimentaria
En Gaza, la amenaza del hambre no desaparece con la reducción de los combates.
A una población marcada por tres años de guerra, desplazamientos y destrucción de sus medios de vida se suma ahora otro golpe: la falta de dinero para mantener la ayuda humanitaria.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas ha anunciado que medio millón de palestinos dejará de recibir su asistencia alimentaria mensual debido a los recortes de financiación, una decisión que amenaza con agravar una crisis en la que más de dos tercios de la población siguen sin tener garantizado el acceso a los alimentos.
El organismo de la ONU ha reducido de 1,6 millones a 1,1 millones el número de personas a las que presta asistencia mensual en la Franja.
La medida, anunciada el lunes 19 de octubre, supone una reducción de aproximadamente un tercio de su cobertura y llega cuando las mejoras registradas desde el alto el fuego de octubre de 2025 siguen siendo extremadamente frágiles.
La situación es especialmente delicada ante la proximidad del invierno y las enormes dificultades de las familias para recuperar una fuente de ingresos.
El problema no es únicamente la cantidad de alimentos disponibles, sino también quién puede acceder a ellos.
Con buena parte de las infraestructuras destruidas y más del 80% de la población desempleada, miles de familias dependen de las distribuciones humanitarias para cubrir sus necesidades más básicas.
Incluso cuando determinados productos llegan a los mercados, sus precios quedan fuera del alcance de quienes han perdido sus hogares, sus trabajos y sus ahorros.
Menos comida para quienes dependen de la ayuda humanitaria Las consecuencias de los recortes ya se reflejan en las distribuciones de alimentos.
El PMA ha reducido a la mitad las raciones destinadas a las familias beneficiarias, que pasarán de recibir dos paquetes de comida a uno solo, acompañado de una bolsa de harina de trigo de menor tamaño.
También se ha reducido considerablemente el número de comidas calientes que distribuye diariamente el organismo, de 250.000 a 150.000.
Esto supone 100.000 comidas menos cada día para una población que sigue afrontando enormes dificultades para cocinar, acceder a combustible o disponer de instalaciones adecuadas.
La situación resulta especialmente complicada en las zonas de difícil acceso, incluidas las próximas a la denominada línea amarilla, que delimita áreas bajo control militar israelí.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elplural.com — el contenido pertenece a El Plural.