Turismo astronómico
Los fenómenos geofísicos tienden a repetirse como los alimentos condimentados en exceso o las gansadas de los políticos.
Así, igual que retiembla Granada tras el terremoto del pasado fin de semana –Siniestro Total cantaba a la «escala drinker» pero aquí cabe más bien referirse a la «escala jíñer»–, habrá réplicas los dos próximos agostos del eclipse solar que oscureció el verano peninsular el pasado día 12. «El cielo de Andalucía será la estrella del turismo astronómico», anuncia con estruendosa trompetería un cable de la agencia estatal, en ingenioso juego de palabras con la polisemia de «estrella» y sin atender, jódase el ciudadano de bolsillo desertizado, a la acepción financiera del adjetivo «astronómico».Porque es una broma de mal gusto, amigos, componer una frase de tal guiso justo en plena temporada vacacional, cuando resulta que más de un tercio de los andaluces no podrá disfrutar de una sola pernoctación fuera de casa en todo 2026 debido a la mortal coyunda de la inflación con la endémica caída de los salarios en el sector privado. «Turismo (a precio) astronómico», es el que practica quien está obligado a pagar tres euros por un botellín de agua en un aeropuerto o el equivalente a dos nóminas por la semana en un apartamento en séptima línea de playa y colindante con la insalubridad.
Por no hablar de los carburantes, a precio de oro licuado en su gasolinera de confianza por obra y desgracia de la voracidad fiscal del Gobierno.El (re)eclipse solar del 2 de agosto de 2027 se percibirá en su casi totalidad a las 10:50 horas en las franjas terrestres que circundan el Estrecho de Gibraltar a ambos lados.
Al cuñado con posibles, que nunca deja pasar la ocasión de mostrar su esplendidez, le ha reventado el móvil con peticiones de asilo en el casoplón que acaba de estrenar en Roche, donde los gorrones más previsores hemos planeado pernoctar «para no pillar los atascos que van a formarse por la mañana» y, sobre todo, para asegurar una de las cotizadas plazas en el murete de la 'infinity pool' situado, si Sánchez Mazas disculpa el plagio, cara al sol.Pero, himnos aparte, sería un acto más rotundo de astronomía patriótica reservar habitación ese fin de semana –el eclipse cae en lunes– en cualquier hotel de Ceuta, la ciudad asediada de este verano donde el próximo se podrá contemplar el fenómeno en todo su esplendor.
Mejor aún si optan por el Parador Nacional, pues además de contar con un venerable apellido que recalca la españolidad de la plaza, es un edificio singular, no exactamente bello, con unas vistas despampanantes a las Murallas Reales y al Monte Hacho.
O acérquense por allí en cuanto tengan ocasión, con interposición satelital o sin ella.
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