El mundo terminará cuando la IA cuente un chiste
En el mundo de la creatividad hay un gran debate, mitad ético mitad práctico sobre el futuro, o más bien presente, de la Inteligencia Artificial y cómo nos va a afectar.
Todos los gurús están poniendo ya cifras y plazos concretos, que si no sé cuántos millones de personas se quedarán sin trabajo, que si los cines van a desaparecer, que si ya no harán falta personas que escriban y demás consignas de profetas de Hacendado que en realidad solo quieren que les hagan casito.
Yo en general estoy tranquilo, no sé si debería estarlo pero lo estoy.
Y todo gracias a una teoría que se ha instalado en mi cabeza sin ningún fundamento científico y sin ninguna voz autorizada que la respalde.
Lo cual hace que mi teoría tenga más de opinión que de teoría, pero yo la voy a contar de todas maneras.
La Inteligencia Artificial está hecha por personas, así que podemos deducir que una IA podrá hacer lo que hacen sus creadores, para bien y para mal.
Por ejemplo, una de las mayores críticas a Chat GPT es que se inventa los datos para quedar bien.
Como si los humanos no lo hiciéramos.
Ayer mismo, cenando con unos amigos ,lo hice tres o cuatro veces sin ponerme ni colorao.
Entonces, si la tecnología está hecha a nuestra imagen y semejanza, creo que jamás podrá ser un motor cultural infalible porque nosotros mismo no sabemos de dónde surge eso tan delicado y esquivo como la creatividad.
Pongamos por ejemplo un chiste.
Ese mismo chiste, contado por una persona puede hacer que todo un teatro se muera de risa, y contado por otra puede generar silencio, carraspeos e incomodidad.
Pero no solo eso.
El mismo chiste, contado por la misma persona, un día funciona y al siguiente no.
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