El síndrome de la agenda llena: el problema no son las actividades, sino que los niños no tengan tiempo de jugar
Cada vez es más frecuente encontrarnos con menores cuyas agendas se parecen más a las de un ministro que a las de un niño.
Colegio, comedor, inglés, fútbol, música, robótica, baile, deberes...
Por no hablar de su intensa vida social.
La semana transcurre entre horarios, mochilas y prisas por llegar a tiempo al siguiente lugar.
Aunque ya casi no nos sorprenda, cada vez es más habitual ver a peques merendando por la calle o en el coche de camino a la siguiente actividad, porque ni siquiera disponen del tiempo necesario para sentarse a comer con calma o para simplemente descansar unos minutos antes de volver a empezar.
Seguir leyendo
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en cincodias.elpais.com — el contenido pertenece a Cinco Días.