Kawhi Leonard, Steve Ballmer y la pregunta de los 48 millones: la NBA se juega algo más que una sanción
Kawhi Leonard durante un partido con Los Angeles Clippers. EP/Archivo.
Hay casos deportivos que se resuelven con un marcador y otros que obligan a mirar directamente a las estructuras de poder de una competición. El de Kawhi Leonard, Los Angeles Clippers y Aspiration pertenece claramente al segundo grupo.
La NBA continúa investigando si los acuerdos comerciales del jugador con empresas vinculadas al entorno empresarial de la franquicia pudieron utilizarse como una vía indirecta para aumentar su remuneración al margen de su contrato deportivo. La cuestión es especialmente delicada porque afecta a uno de los pilares económicos de la competición: el salary cap , diseñado precisamente para limitar la capacidad de las franquicias más ricas de construir plantillas mediante una ventaja económica ilimitada.
La investigación todavía no ha concluido y no existe, por tanto, una resolución oficial que determine que Leonard, Steve Ballmer o los Clippers vulneraron las reglas. La franquicia y su propietario han negado haber cometido irregularidades.
En los últimos días, además, se ha producido una nueva batalla alrededor del relato público del caso. ESPN informó de que los investigadores no habrían encontrado pruebas de que Ballmer canalizara directamente dinero hacia Leonard. Sin embargo, la NBA respondió asegurando que esa información contenía “numerosas e importantes inexactitudes” y recordó que las conclusiones definitivas solo se conocerán cuando termine formalmente la investigación. El caso, por tanto, sigue abierto.
La investigación no nació en los despachos de la NBA, sino a partir del trabajo periodístico de Pablo Torre . Fue el periodista, a través de su programa Pablo Torre Finds Out , quien destapó la existencia del acuerdo entre Kawhi Leonard y Aspiration y puso sobre la mesa la posibilidad de que aquel contrato pudiera haber servido para esquivar las reglas salariales de la Liga.
Leonard habría pactado a través de KL2 Aspire, una sociedad vinculada al jugador, un acuerdo valorado en unos 28 millones de dólares . Lo que llamó especialmente la atención no fue únicamente la cuantía, sino las dudas sobre las obligaciones promocionales asociadas al contrato.
Pero la operación era todavía mayor. Según documentación y testimonios recogidos posteriormente por ESPN, a esos 28 millones se añadían otros 20 millones de dólares en participaciones de Aspiration . Es decir, no se trataba simplemente de un acuerdo comercial de 28 millones: el paquete completo podía alcanzar un valor teórico de aproximadamente 48 millones de dólares .
Parte de esas participaciones habría procedido directamente de acciones pertenecientes al cofundador de Aspiration, Joe Sanberg, después de que algunos ejecutivos de la compañía plantearan reparos internos ante el tamaño de la operación.
Esta distinción es importante.
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