Salena Sainz, nutricionista, sobre comer un kiwi todos los días: "Contiene una enzima que ayuda a descomponer las proteínas y puede favorecer la digestión"
Hay frutas que asociamos casi automáticamente con un beneficio. Pensamos en la naranja y nos viene a la cabeza la vitamina C; hablamos del plátano y pensamos en el potasio. Con el kiwi ocurre algo parecido: solemos relacionarlo con las defensas y, sobre todo, con el estreñimiento. Pero ¿qué sucede realmente en nuestro organismo si comemos un kiwi todos los días?
Esta fruta tiene una composición nutricional que hace que pueda ser interesante incluirla de forma habitual en nuestra alimentación. Y no solo por su conocida vitamina C . Eso no significa que tengamos que convertir el kiwi en un alimento imprescindible ni esperar cambios extraordinarios por tomar uno cada mañana. Como recuerda Salena Sainz, dietista-nutricionista de Naturae Nutrición , sus beneficios cobran sentido cuando forma parte de una alimentación variada y de unos hábitos saludables mantenidos en el tiempo.
"Incorporar un kiwi al día puede ser una forma sencilla de aumentar el consumo de fruta ", explica Salena Sainz. Y con ese pequeño gesto añadimos a la dieta fibra, vitamina C, folatos, potasio, vitamina K, carotenoides, polifenoles y otros compuestos antioxidantes.
Uno de sus componentes menos conocidos es la actinidina, una enzima proteolític a. Dicho de una forma sencilla, participa en la descomposición de las proteínas y puede favorecer su digestión . Pero para la nutricionista hay otro aspecto especialmente interesante: la combinación de fibra y agua que encontramos en esta fruta.
Ambas pueden contribuir a mantener un tránsito intestinal adecuado , sobre todo cuando el consumo de kiwi se acompaña de una buena hidratación y de una alimentación en la que abundan los vegetales. Es decir, el efecto no depende únicamente de comernos una pieza de fruta, sino de lo que hacemos durante el resto del día.
A esto se suma su vitamina C , que "contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y a la protección de las células frente al daño oxidativo", señala la especialista. Conviene, sin embargo, evitar atribuirle propiedades milagrosas. "Ningún alimento por sí solo va a transformar nuestra salud, pero sí puede formar parte de unos hábitos que, mantenidos en el tiempo, tienen un impacto positivo".
Probablemente sea uno de los motivos por los que más personas incorporan el kiwi al desayuno . Y en este caso hay una explicación relacionada con los distintos tipos de fibra que contiene.
Por un lado, su fibra insoluble contribuye a aumentar el volumen de las heces, algo que puede favorecer una evacuación más regular. Por otro, la fibra soluble tiene capacidad para retener agua, ayudando a que las heces sean más blandas y, por tanto, más fáciles de evacuar.
No se trata únicamente de una asociación popular. Sainz recuerda que existen estudios clínicos en los que se ha observado que el consumo habitual de kiwi puede aumentar la frecuencia de las deposiciones y mejorar algunos síntomas del estreñimiento.
Ahora bien, comer kiwi y beber poca agua o llevar una vida completamente sedentaria no es la mejor estrategia para mejorar el tránsito intestinal. La nutricionista insiste en que la fibra necesita un contexto adecuado para ejercer su función .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.hola.com — el contenido pertenece a Hola!.