Los contenedores que no quemamos
Cuentan que entorno de Leire Díez, que tiene entorno como un delantero del Barça, había enseñado a unos narcos gitanos las rutinas de la juez del caso del hermano de Sánchez para darle un susto.
Que el Partido Socialista haya supuestamente mandado a unos hampones para amedrentar a la juez que juzga al hermano del presidente sea el escándalo número cinco o seis del día, cuando hubiera derribado por sí solo media docena de gobiernos da medida de dónde estamos.
Un escándalo de los que suceden cada día hubiera terminado con el gobierno de cualquier democracia medio qué, pero cuarenta a la vez permiten que se mantenga.Con un solo pelo del flequillo de Gertrudis Alcázar , la izquierda hubiera hecho arder Madrid.
Una de las medidas de este escándalo es preguntarse qué hubiera pasado si todo esto lo hace el PP.
Andaría subido Pablo Iglesias en un tanque por la carretera de Galapagar hacia Chapinería y en los bares de Malasaña en los que arrima Gabriel Rufián su encantadora cebolleta servirían cócteles molotov.Como me crié en el Boulevard de San Sebastián viendo arder cosas desde la ventana de mi casa, anhelo, en el fondo de mi corazón, cubrir de vez en cuando una de esas algaradas con pelotas de goma.
Y bocachas en los fusiles de la Policía que suenan a música celestial –pam, pam–, al menos para mí, que conservo el olor de la gasolina y de la goma quemada en el mismo rincón de la memoria de la infancia donde guardo el aroma de almendra, manteca y canela de cuando mi abuela Elena hacía polvorones.Uno se psicoanaliza en las columnas y ahora descubro de dónde viene toda esta inclinación a cubrir el caos como reportero, y por qué me quito de vez en cuando las telas de araña de la zona cinco de frecuencia cardíaca en las operaciones policiales contra los yihadistas de Saint-Denis o corriendo por los montes detrás de las llamas de un incendio forestal en Villa del Prado.Será la nostalgia del fuego.
Y claro que no estoy llamando a los lectores a que salgan a quemar Moncloa.
Si no existiera una asimetría entre la izquierda y la derecha y los conservadores actuáramos como los zurdos, no haría falta que los Javis rodaran la enésima película sobre la Guerra Civil, porque viviríamos instalados en ella y España sería 1936 con 'pollofres'.Lo más parecido al Cojo Manteca sean esas señoras del barrio de Salamanca, con perlas en las orejas del tamaño de un rodamiento de camión.
Digo que no es cuestión de llamar a la insurrección, porque sabemos que es un coñazo, yo cada día estoy más torpe para correr y porque significaría darle un gusto a Sánchez.Con todo, uno se pregunta, como se preguntan los poetas, adónde irán autobuses que no cruzamos, los contenedores que no quemamos, el gas lacrimógeno que no nos arrojaron.
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