Bajar una imagen en 8K desde la Luna suele necesitar cinco minutos. China ahora tiene un enlace láser que lo hace en 12 segundos
La Luna está dejando de ser un destino ocasional para convertirse, poco a poco, en un lugar al que varias potencias quieren volver con más frecuencia.
Eso cambia una parte del problema que suele quedar fuera del foco: no basta con llegar, hay que mantener un flujo constante de información entre allí y aquí.
Imágenes más pesadas, vídeo, ciencia y datos de operación necesitan enlaces capaces de acompañar ese salto.
La noticia de China entra precisamente en ese terreno, una pieza técnica de la exploración lunar que puede marcar diferencias cuando la Luna vuelva a concentrar más misiones.
El ensayo chino.
Un equipo de la Academia China de Ciencias afirma haber establecido un enlace láser bidireccional de alta velocidad a más de 400.000 kilómetros, en una prueba que llevó la comunicación óptica china al entorno Tierra-Luna.
Las cifras comunicadas son todavía preliminares, pero marcan el centro de la noticia: 1,25 Mbps de subida y 100 Mbps de bajada.
Yang Lei, investigador del centro implicado en el ensayo, lo explicó con un ejemplo muy directo: una imagen 8K de la superficie lunar que con un enlace tradicional de microondas a 5 Mbps tardaría entre cuatro y cinco minutos en descargarse podría bajar en unos 12 segundos con este sistema láser.
No fue desde la superficie.
Hay un matiz importante para entender bien el anuncio: la prueba no consistió en enviar una imagen 8K tomada desde la superficie de la Luna.
El Observatorio Astronómico de Yunnan, uno de los centros implicados, sitúa el enlace entre una estación terrestre y el satélite cislunar DRO-A, situado en el espacio cislunar.
Esto no rebaja el interés del ensayo, pero sí coloca el dato en su sitio: lo que China ha probado es una conexión láser de alta velocidad a distancia lunar, no una descarga concreta desde un rover o una base sobre el terreno. {"videoId":"x9ppqtm","autoplay":false,"title":"Así verán la Luna los astronautas de Artemis II", "tag":"Artemis", "duration":"72"} Apuntar a 400.000 kilómetros.
El primer problema era conseguir que el haz llegara justo donde tenía que llegar.
En una comunicación láser, la ventaja de concentrar la señal en un rayo muy estrecho también se convierte en una exigencia enorme: cualquier desviación mínima en el origen puede traducirse en un error de varios kilómetros al otro lado.
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