Vivir con las cicatrices de la lava cinco años después del volcán de La Palma
El 19 de septiembre de 2021 la tierra se abrió en la ladera de la Dorsal de Cumbre Vieja , en la Isla de La Palma, y la lava empezó a fluir lentamente en dirección al mar.
Acababa de nacer el volcán que sería posteriormente conocido como Tajogaite y que durante 85 días protagonizaría la erupción más larga jamás registrada en la isla canaria.
La colada que comenzó a formarse sepultó poblaciones, desplazó a miles de personas y arrasó cientos de hectáreas de cultivo cambiando la orografía de La Palma para siempre.
Cinco años después, los seis cráteres siguen observando en silencio el mar negro de malpaís que dejó tras de sí la erupción en una isla que aún lucha por recobrar la normalidad.
En lo alto del municipio de Los Llanos de Aridane , en la isla de La Palma, se extienden cuatro hileras de contenedores blancos.
Del interior sale el sonido de la televisión o música; en el exterior, ropa tendida e incluso hay quien los ha decorado a su gusto con plantas.
En uno de ellos se lee un cartel: "Todoque".
Este barrio rural de Los Llanos , ubicado en la montaña Cumbre Vieja, desapareció bajo la lava del volcán del Tajogaite, que entró en erupción hace cinco años.
Sus habitantes están ahora dispersos por la isla canaria, pero más de 60 familias viven aún en estas casas prefabricadas ante la escalada de precios de la vivienda y el colapso del sector de la construcción.
Entre febrero de 2022 y diciembre de ese mismo año el Gobierno autonómico canario -dentro de una respuesta habitacional que también contó con financiación estatal- instaló en Los Llanos un total de 85 viviendas-contenedor.
Cada vivienda estaba formada por dos contenedores unidos, con entre 50 y 60 metros cuadrados, y entre dos y tres dormitorios , además de cocina y baños equipados, aunque sin elementos básicos como alicatados en los baños ni frigoríficos, que tuvieron que financiar en muchos casos los propios usuarios.
La normativa canaria estableció para estas viviendas contratos de arrendamiento excepcionales de tres años inicialmente, prorrogables mientras durase la reconstrucción, con bonificaciones muy importantes de la renta.
Durante el primer año se bonificaba la totalidad de la renta y durante los dos siguientes el 90%.
La planificación inicial establecía que las viviendas provisionales tendrían un plazo inicial de tres años, prorrogable, hasta que los afectados pudieran acceder a una vivienda definitiva.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.20minutos.es — el contenido pertenece a 20 Minutos Nacional.