China y Corea del Norte inauguran su puente compartido con doce años de retraso
La amistad tiene sus tiempos.
En algunos casos, hasta doce años.
Eso es lo que han tardado China y Corea del Norte en abrir el Nuevo Puente del Río Yalu, concebido como la principal conexión terrestre entre ambos países.
La inauguración se ha producido esta mañana, según ha informado la agencia oficial de noticias china Xinhua, sin que a esta hora hayan trascendido más detalles sobre el evento que un titular.La celebración, en cualquier caso, llega con retraso.
China completó su parte de la infraestructura en 2014.
No así Corea del Norte, que dejó la suya sin terminar, gesto interpretado como evidencia del deterioro de la relación bilateral a consecuencia de los ensayos nucleares y las consiguientes sanciones de la comunidad internacional, las cuales China apoyó.Estos remilgos, sin embargo, pertenecen a otro tiempo.
China trata de contrarrestar el creciente ascendiente de Rusia –que también apoyó en su día las sanciones de la comunidad internacional–, simbolizado por el tratado de defensa mutua firmado por Vladímir Putin y Kim Jong-un en junio de 2024, así como la presencia de soldados norcoreanos en la invasión de Ucrania.
Esta colaboración militar ha permitido a Corea del Norte adquirir experiencia en materia de movilización, logística y otros movimientos estratégicos necesarios para llevar a cabo operaciones a gran escala, advertía esta semana el comandante de las Fuerzas Estadounidenses en Corea, el general Xavier Brunson, durante un evento celebrado en Washington.
Estas nuevas capacidades trascienden el campo de batalla y presentan nuevos desafíos para EE.UU. y Corea del Sur, añadía.Saludos cruzadosNo es casualidad que la inauguración de hoy tenga lugar un mes después de que Corea del Norte y Rusia hicieran lo propio con su primera conexión de carretera sobre el río Tumen.
Todo ello plasma el reforzamiento de la posición geopolítica de Kim, quien ha pasado de constituir un Estado paria a recibir los favores de dos potencias nucleares.Y falta un tercero: el líder norcoreano sopesa ahora la posibilidad de reunirse de nuevo con Donald Trump, quien ha expresado en público su disposición en reiteradas ocasiones, con motivo de la asistencia del presidente estadounidense al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que la ciudad china de Shenzhen acogerá a mediados de noviembre.China, entretanto, trata de asegurar su tradicional influencia hegemónica sobre el régimen como siempre ha hecho: mediante el comercio.
Sus exportaciones crecieron el año pasado un 25% hasta alcanzar 2.300 millones de dólares (2.048 millones de euros), su nivel más alto en seis años, esto es, desde el aislamiento total que Corea del Norte impuso durante la pandemia.
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