¡Ay, si las espadas hubieran entrado!
¡Ay, si las espadas hubieran estado afiladas! En volandas habrían salido los tres protagonistas.
Como la bonita imagen que protagonizaron este jueves en este ruedo los tres toreros.
También es verdad que en la despedida de Víctor Puerto lo raro fue ver un pinchazo, mientras que este viernes no hubo una estocada en el hoyo de las agujas.
Eso no impidió que Ventura saliera en volandas, tras formarle un lío al cuarto.
Pero le podrían haber acompañado Talavante, que cuajó con su asombrosa zurda al mejor toro de la tarde, y Roca, que, sin lote, puso a los tendidos en pie.
Muy dispuesto salió Alejandro a recibirlo con dos faroles.
Tras un templado toreo a la verónica, remató con una preciosa larga, y después dejó un quite por gaoneras tras el breve primer tercio, en el que el de Victoriano embistió con ganas.
Y mejor fue después: largo, noble y con calidad iba, especialmente al natural.
Se notaba a Alejandro que estaba disfrutando delante de este buen Bocinero, habiéndose encontrado, además, la mano mágica del torero y el pitón del toro.
Lo toreó a placer el extremeño, y sin aparente esfuerzo dejaba verdaderos carteles de toros.
Sin olvidar, claro está, los cambios de mano.
Tiene tan cogido a su medida ese muletazo, y lo hace con un sello tan personal, que es un deleite verlo.
Tan despacioso, tan pausado, llevando la embestida hasta el final...
Una lástima que la espada tardara en entrar, porque había sido una obra preciosa, inspirada y variada.Otra historia completamente opuesta fue el quinto, que salió abanto, y estaba aculado completamente ya en banderillas.
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